La opinión del lector
Felicitación a la Escuela Municipal de Música
Estamos en Navidad y como siempre se despiertan en nuestro interior buenos sentimientos que queremos compartir con los que nos rodean. El ambiente que se crea en nuestra ciudad, con luces de colores, calles abarrotadas de gente, música navideña... contribuyen a sentir con más intensidad el deseo de compartir esos sentimientos con los demás. La música es una buena colaboradora para hacer aflorar esos sentimientos. Y en estos días, los padres de alumnos de la Escuela Municipal de Música de León, como cada año, acudimos a ver tocar a nuestros hijos. A ver esas audiciones y esas bandas y orquestas que organizan los profesores de la escuela, sacando el tiempo de donde no hay y con un ánimo y una energía sorprendentes. Y en esas audiciones, al ver tocar a nuestros hijos sentimos agradecimiento y admiración a la profesionalidad, empeño, coraje y eficacia del profesor porque no deja de ser sorprendente ver como tocan los niños como si se tratara de un pequeño milagro. En esta época de Navidad quiero agradecerles sinceramente su esfuerzo y su cariño y quiero que se reconozca públicamente porque se lo merecen.
Pedanías caciquiles
o abiertas
Se obnubila la vista don Pedro, al leer su columna tras la dictación festiva. Me pilló a contrapié la cantata concejil casi póstuma según lo filtrado de la ansiada reforma ministerial muy comentada. La izquierda fiel a las consignas de sus líderes, con minoría en sendos parlamentos, no le cabe en la mollera más ruta que la calle ruidosa, a veces con poco sentido. Fue una pena la ausencia en ese casi parcial entierro sin el pésame a la coordinadora rojiza a favor del «concellu». Eso suele ocurrir por el norte de la provincia acoplado en parte a las características costumbristas pegadizas de astures, y cántabros. Idem en Galicia con su concello abierto y con deseo añadido a los forales por esta vez, de que disfruten los estatutos propios.
En el sur, menos cazurros y más cercanos a la brisa comunera pucelana, se nos antoja la musiquilla pegadiza de «don Pedáneo» solo citado en la perorata del ilustre portavoz referido al Concejo, abolido como otras varias facetas tras el franquismo que acaso ahora tratan de resucitar algunos residuos de izquierda socialista bicefálica, con igual apodo evocado contra el adversario cada vez que el mando dirigente no les satisface.
No parece pues oportuno equiparar concellu o concejo y pedanía hoy en boca de varios, historiadores, políticos y escritores. Dudosa supresión, necesaria reforma escribíamos tiempo atrás en torno a las pedanías, para armar tanto jaleo en día santo, escoltados por la mediática. Ni se entiende aserto de que pequeñas instituciones apreciadas y «democráticas» hayan perdido la raíz de sus orígenes y de su democracia.
El tesoro mejor «apreciado» de los Ayuntamientos pequeños, hoy en baja, es la plataforma de lanzamiento de alcaldes y pedáneos valiosos hacia altos puestos gestores en la Diputación y otras delegaciones, quienes, agarrada la presa, hacen caso omiso de sus orígenes y de las incumbencias allí asumidas, salvo excepciones. Se requiere mucho talante para apuñar la triple nómina: Diputación, pueblo y profesión.
Reforma pues urgente y necesaria, señores socialistas, pero sin bicefalia y con más razones que llenar la urna.