EL MIRADOR
El rey generoso
Si algo tiene el rey que le funciona de verdad es su real escribidor de discursos. O sus reales escribidores, que más bien eso creo que sucede. El del rey llega siempre en un día sin noticias, de hecho ayer las reflexiones del monarca competían en interés con el temporal de lluvia, viento y frío.
Y otra vez más, en esto el redactor se muestra contundente, las palabras más repetidas fueron «todos», «sociedad» y, cómo no, «España». Con esos tres vocablos Juan Carlos I enjaretó un mensaje de Navidad valiente y comprometido. Su apuesta por la regeneración, que incluye también la institución que encarna, no admite dudas, aunque dos años después del caso Urdangarín observemos que la ley, majestad, no es igual para todos. Ay, señor, los hechos qué desnudos nos dejan frente a las palabras..
Me gusta leer el discurso más que ver al rey en la televisión. Cuando le he visto he sentido una cierta incomodidad porque creo que está a punto de equivocarse con una palabra o perder el hilo del mensaje, algo que no puede ocurrir porque siempre está grabado, revisado, medido, controlado, señalado, apuntado y preparado para su puntual emisión. Por eso creo que es un error que algo tan bien elaborado no se haya emitido en los medios públicos del País Vasco y Cataluña, dos territorios que sin ser nombrados por el rey estuvieron muy presentes en toda la emisión, y de forma especial Cataluña. Pero no me quiero perder en digresiones sobre la bondad de una producción televisiva por muy real que sea. Estaba en las bondades del redactor del mensaje. Lo mantengo; los que con más desacierto que justeza juntamos palabras sabemos lo difícil que es hacerse entender cuando los que te van a leer o escuchar no se parecen en nada. Lo complejo que resulta que personas que no comparten ideas ni entienden la realidad de la misma forma asuman como suyo, o al menos una parte, el discurso del Jefe del Estado. Por eso resulta elocuente leer la prensa digital y reparar en cómo se ajusta a los intereses editoriales que defiende según qué cabecera. Hay en el mensaje de la Nochebuena palabras que Artur Mas habrá agradecido sinceramente. Cómo no va a ser así si el Monarca es partidario de una actualización de los acuerdos de convivencia. Si, es verdad, la prosa es un poco rebuscada y barroca, pero hay que ser muy obtuso para no entender que incluso el Jefe del Estado está preparado —y preparando— para una eventual reforma de la Constitución del 78
Uno quisiera creer que Mas ha leído el discurso. Creer que valora la mano generosa de quien está obligado a defender la unidad de España pero desea reformas. Más lejos no irá el rey. Pero su mensaje contiene una hoja de ruta que está al alcance del president . Otra cosa es que lo entienda. Porque el discurso mejor redactado no puede estar.