Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Todavía tardará algún siglo en disolverse la tirria vieja que se tienen uruguayos y argentinos, vecinos... y primos a su pesar, uno pequeño, grandón el otro. Son las dos orillas de una misma riada colonizadora y emigrante (a nosotros nos cuesta distinguir por el acento quién es cada cual).

Y hay dos personajes que representan esas dos realidades tan cercanas, pero receladas: el presidente uruguayo y el papa, o sea, José Mújica, Pepe (así le gusta llamarse) y Jorge Mario Bergoglio, Paco (dicho sea popularmente su Francisco).

Curiosamente, los dos están más cerca entre sí que sus pueblos y coincidirían en más asuntos de los que sin duda puedan discrepar... Pepe es un racional descreído y sentimental, pero Paco da pinta de arremangarse la sotana si es preciso, así que podría verse en ellos una reencarnación de aquella saga de Giovannino Guareschi tan popular en Italia, Don Camilo y Peppone , en la que un párroco de pueblo y su alcalde comunista se pasan el día enzarzados en guerrillas chuscas y obcecadas, pero condenados a entenderse.

Pues parecido en Paco y Pepe .

La revista Time declaró personaje del año 2013 al sumo pontífice (¿por qué ya nadie lo llama con ese pomposo título?), el papa Francisco, mientras que Mújica se convirtió este año en estrella de la prensa internacional y Uruguay fue declarado «País del Año» por el semanario The Economist.

Los dos provocan no pocos temores: Pepe viene de la guerrilla tupamara y a Paco le llaman comunista los conservadores norteamericanos... Paco representa una vuelta del calcetín vaticano y Pepe va sin calcetines y en sandalias de «pecador» a presidir un acto institucional (la corbata, proscrita)... Pepe va contra las mafias legalizando la marihuana y Paco se gana las amenazas de la mafia por cerrarles la lavadora de la banca vaticana... Paco y Pepe desarrollan una oratoria brillante sin cuartillas ni chivatos ni jefes de prensa y no maquillan la denuncia... en fin, en ellos se representan las escasas esperanzas y los pocos tipos de palabra fiable que alumbró el difunto 2013, año tan plagadito de pobres, desengaños y corrupción, que aún hace vomitar.

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