AL TRASLUZ
Vade retro
Muchos despedimos el año con trancazo y con él seguimos. Los ataques de tos sólo han hecho interesante a la Dama de las Camelias y ya se sabe cómo término, convertida en ópera de Verdi. Este carraspeo te agarra por las solapas y luego te zarandea con sus modales patibularios. La gripe de otros años no duraba más de tres días, ésta de ahora aparece y desaparece como el Guadiana, golpeándote por la derecha cuando creías que iba a atacar por la izquierda, y al revés. Acoso y derribo. En términos pugilísticos, te gana por k.o. Y lo peor es que aún sigues dando tumbos por la lona después de que el combate haya concluido. Hace unos días un amigo se guaseaba de verme cautivo y desarmado, y ahora es él quien parece escapado de un episodio de Walking dead , cuando antes tiraba para aristócrata de Dowton Abbey . Si se trata de una selección natural, me ha quedado claro que soy pez chico. En el Reino de León hubiese durado cuatro telediarios. A muchos se nos ha quedado la voz como a Alfonso Sánchez, aquel gran crítico cinematográfico de los inicios de TVE que hablaba entre ataques de tos. Llamas a alguien por teléfono y le tienes que jurar que eres tú, pues no te reconoce. A mí en estos días me han llegado a saludar con un «vade retro, Satanás». Y uno retrocede, qué remedio. Los griposos, o lo que sea este mal que nos aflige, también tenemos nuestro corazoncito. Queremos que se nos visite y se nos regalen bombones de caja roja. Pero si es para hablarnos desde el pasillo, mejor que dejen el chocolate en la entrada y se marchen.
Por fortuna, existen medicamentos eficaces, aunque lo que te arreglan por un lado te lo fastidian por otro. Para consolarse basta con mirar hacia atrás. La llamada gripe española de 1918, terminó con la vida de más de cincuenta millones de personas en todo el mundo. Fue una guerra invisible. Esto de ahora comparado con aquello es mera escaramuza. Si la columna me ha salido algo febril ruego al lector que me disculpe. Es el trancazo. En León, estamos cayendo como malos en una de Chuck Norris. Asegura UGT que falta personal para atender a tanto enfermo. Así no hay forma de que se recupere nuestra economía, pues la pandemia de la crisis como no se cura es guardando cama.