NUBES Y CLAROS
Medio lleno
Existe una consigna ya explícita que nos impulsa a ver el vaso medio lleno. Tanto han insistido hasta ahora en que la recuperación de la crisis económica era sobre todo cuestión de confianza que también nos lo hemos creído. El esfuerzo colectivo se centra hoy en ver lo que de positivo ofrecen los datos económicos (de las cuestiones sociales y su involución ya hablaremos otro día), como en una especie de conjuro que invoca con el poder del deseo la llegada de épocas mejores.
Hubo un tiempo en el que los bancos se mesaban los cabellos cuando en un ejercicio bajaba el beneficio. No era ni mucho menos que perdieran, sino que ganaban menos. Algo así, pero al revés, es lo que acontece hoy. Seguimos cayendo, pero menos, y eso es motivo de alborozo. Habrá que poner las cosas en su sitio. Es un alivio, mejor en todo caso que el desplome en caída libre que hemos vivido durante seis años ya, que las cosas empiecen a no ir tan mal. Lo que dista mucho de que comiencen a ir bien.
Algo de esto sabe esta provincia, dada (es verdad) al lamento y golpe de pecho en la barra del bar, a la espera de que vengan otros a resolver la papeleta. No es una postura generalizada, a pie de calle miles de leoneses y leonesas pelean cada día con encomiable empuje, esquivando el desánimo, para labrarse un futuro en su tierra.
Pero las cosas no son fáciles. Lo resumía el secretario provincial de CC OO al presentar un nuevo servicio para asesorar a quienes se van a otros países en busca de un futuro: «El hecho de que ya no ayudemos sólo a los inmigrantes, sino sobre todo a los emigrantes, es todo un síntoma de lo que está pasando en León». Volvemos a ser emigrantes a la fuerza, y según los informes con regulares garantías de ganarnos el pan con solvencia en otros lares.
Los datos de la Encuesta de Población Activa de fin de 2013 caen como una demoledora losa sobre todo esfuerzo de optimismo. Levantar la vista del cortoplacismo estadístico desvela la dura realidad del coste de esta crisis inacabada para una provincia exhausta: en seis años este León al que tanto le cuesta avanzar suma 30.000 parados más, pero sobre todo resta 52.600 ocupados, e intenta salir adelante con 22.600 activos menos; mientras crecen los ciudadanos inactivos, los que no producen.
Pero es cierto, perder la esperanza no conduce a nada. El positivismo es un esfuerzo necesario. Busquemos a qué aferrarnos para seguir.