CORNADA DE LOBO
Es Sandokán
Tenía que tenerlas a todas tendidas en tiemblos tiritando por sus titos... ¡con esos ojazos!... ¡azuuuules de hielo y mar!... ¡y qué macizo arrebato, qué pedazo jambo!... hablamos del homo Valdeluguerus (en la tertulia lo bautizamos así; la ciencia ni se atrevería), ese antepasado prehistórico que saltó a las noticias de estos días porque le han puesto pintas y cara a dos esqueletos que encontraron unos aficionados en una cueva de esta montaña central, huesos pertenecientes a dos individuos de hace siete milenios que dieron en morir o acabar sus restos en una cueva de La Braña, pueblín de siete casas que está junto a Arintero, como ya saben ustedes.
Dijo Sócrates que lo que asombra es que, gracias al adn que sacaron de un diente, le hayan podido hacer ese retrato tan preciso y tan precioso que es talmente el del actor que protagonizaba la teleserie de Sandokán (compárelos el lector y concluya, en internet sobran fotos de este jicho)... vaya, ¿y por qué sale ahí tan salvajemente guapo como un héroe de videojuego?... ¿y esas cejitas?, ¿por qué no cejijunto, más peludo y algo goriloide como se supone al individuo negraco de esa época, aunque digan que este podría tener la piel clareada?... pues no... se lo imaginan moreno, pero playero, de ojos azules, rasgos rudos, pero armónicos, pelambre calculadamente descuidada, como de telereality, y no con las greñas y rastas de cazcarria que se suponen en el mesolítico... en fin, vende bien la noticia con este cromo... y más si se pone de titular «un cazador leonés de 7.000 años»... lo de cazador debió serles muy difícil de averiguar (lo eran todos los hombres entonces, la agricultura tardó en descubrirse)... pero lo de ¿leonés?... ¿por qué dicen que los leoneses de entonces eran así, si sólo han visto a esos dos?... ¿no pudieron haber llegado de lejos, que es muy probable?... ¿por qué no están enterrados como los demás supuestos pobladores del lugar?, ¿qué hacen en esa cueva?, ¿se perdieron, les tiraron?, ¿de qué murieron, de un susto o de un hostión?... lo curioso y triste es que para averiguarle el jeto a estos «paisas» tuvieran que encargalo a una universidad catalana y otra danesa... ¿y aquí qué?... ¡en los huesos!