LEÓN EN VERSO
Mesolítico
El dato que mejor distingue es el de aportación de pensionistas al sistema, con lo mal que ven los gobernantes eso de crear gasto y la cantidad de dolores de cabeza que genera en los planes de gestión dar cobertura a las clases pasivas. El destino de esta tierra es el de contribuir a engordar la cresta de la pirámide poblacional, que aquí más que invertida tiene pinta de seta. Una indigesta del perfil de la amanita o la mataparientes, que así se ve el armazón de León a lo lejos, sobre el andamiaje que le ha construido esa administración innombrable a lo largo de tres décadas. Líderes en número de pensionistas, hasta que del laboratorio político salga la fórmula para hacer coincidir la hora del retiro con la de la muerte, idea que moldean ahora los responsables del área gubernamental a la que corresponde rescatar el sistema de la bancarrota y enviar cartas a los jubilados con el anuncio de que desde este mes, oh, les ha crecido la paga en euro y medio. Para que puedan hacer planes y prevean con tiempo si el incremento les da para el viaje de su vida o para aumentar el trasvase de ayuda a los hijos y nietos, en paro y sin más auxilio que la cartilla de los abuelos que no terminó por esquilmar tanto depravado en la señora caja. Por ahí avanzan las medidas para evitar el ocaso, mientras embarcan jóvenes en busca de pan y una oportunidad que aquí, más que escasa, aparece limitada para enchufados y privilegiados joveznos de la casta política y los de la cohorte que los alimenta. La élite, en singular, que la limitación de horizontes no permite licencias ni para compartir privilegios con otros clanes. Estamos ya en el vomitorio de ese escenario donde se va a dirimir el pulso de la realidad; un mano a mano, o sus hijos o los nuestros, resume el choque de los dos mundos que se han forzado a base de castigar a la mayoría con la carga de las prebendas de unos pocos. El reparto de fuerzas está así: los miles de mal asalariados de 645 euros contra los brahamanes que sólo para gastos y manutención reciben 1.800 euros al mes. Sin rubor; si quieren ver su cara, se sientan en los parlamentos (en enero están de vacaciones). No todo van a ser malas noticias; el tipo que encontraron siete mil años después en una cueva tenía los ojos azules. Los ojos azules provienen de una mutación genética localizada al norte del Mar Negro. En el Mesolítico encontraban motivos para llegar a León. Qué atrevidos.