CORNADA DE LOBO
Descansen, ar
Todos los dogmas y todos los refranes tienen dos caras, por no decir cara y culo. Además, todo dogma y refrán tienen un hermano gemelo que salió contestante o protestatario y predica justo al revés.
Ejemplo: una abuela te dice A quien madruga Dios le ayuda... y la otra te aconseja No por mucho madrugar amanece más temprano ... ¿qué hacer?...
Tranquilo, con el tiempo comprobarás que la abuela que habla la última casi siempre es la que tiene razón.
También alguien, no recuerdo si Marcuse o Camus (quizá ninguno de los dos, pero como es una culta pedantería el andar citando, no me privo), vino a decir que Las cosas siempre tienen dos caras, pero una no puede contarse... por horrible... o por descorazonadora... o también porque no te dejan, supongo, es lo más frecuente.
Refranes y dichos valen para tiempos de tribulación... si no resuelven, alivian... toma tribulaciones y cambios... pero ¿a qué imponer tanta mudanza?, ¿olvidan que Dos mudanzas equivalen a un incendio?... ¿quién no está quemado?... Refranes para una crisis picuda es un libro que se echa en falta.
El milenario refranero chino aporta también su catarata y allí se dice Cuando no se sabe qué hacer, lo mejor es no hacer nada , algo que ignora el político con incontinencia por gastar todo lo del cajón (y lo que no hay) para recrearse en favores... mala consejera es la crisis para los impacientes y los alcaldones-garduña cuyo lema es Ni una buena obra, ni una mala palabra .
Aunque para salir de la zozobra y la pobreza debería ordeñarse aquello de Cuerpo descansado, dinero vale .
Eh, ¿oí dinero?, ¿da dinero el descansar?, ¿si?... ¡todos al colchón!... a rentar... y si no nos hacemos ricos, al menos veremos a gobernantes y tuercebotas estarse quietos confirmándonos que Bastante ayuda el que no estorba .
No sé, con seis millones de parados descansados a su pesar deberíamos tener más plata que el cerro Potosí y resulta que son un cesto de mimbre con el que, a falta de calderos, acarreamos agua para apagar nuestros fuegos.
Entonces, tranquilos, dijo Octavito, repasemos la consigna: No por mucho atempranar amanece más madruga .