CORNADA DE LOBO
Nada honrado
Todo para ellos. Los rebaños de la Mesta tenían licencia regia para salirse de la cañada o del cordel por donde trashumaban e ir pastando media legua a un lado y media a otro, de forma que su camino llegaba a tener hasta seis kilómetros de ancho.
Y hala, «de a hecho».
Si en esa anchura hay bienes de propios, sembrados o cultivos, las ovejas entran, comen, trizan y no hay reclamación posible. El Honrado Concejo de la Mesta goza de ese privilegio y no hay quien le tosa porque lo componen básicamente señoríos nobiliarios o predios eclesiásticos, monasterios, grandes haciendas y sus arriendos.
Van de señores. Muy chulos.
Son incontables los pleitos de agricultores o pueblos contra los dueños de esos grandes rebaños por invadir y avasallar, pero poco logran. Durante seis siglos impone la Mesta sus fueros y no será abolida hasta 1836, cuando venga Paco con la rebaja y Mendizábal con su desamortización, aunque los abusos pervivirían en una España rural del XIX que aún no lograba salir de la Edad Media (con esas trazas y zajones entró y anduvo parte del XX).
Resumen: de honrado tenía nada.
Viene esto a cuento de la Gran Mesta que en los últimos años ha venido pastoreando los inmensos rebaños financieros, bancos, sistemas de inversión... el dinero, en fin. Esos rebaños suyos tenían licencia para cruzar España entera por cañadas jalonadas de sucursales-majada pudiendo pastar a lo ancho del camino y de la manga todo lo que cayera a mano: créditos con castañuelas, hipotecas a ciegas, acciones con vértigo, preferentes falseadas, inversiones temerarias... ah, y la hucha del jubilado, los ahorros del tendero, el óbolo de la viuda...
Y por donde pasaba ese rebaño iba entrando en bienes de propios, comiendo y trizando como ganado insaciable.
Lo peor del rebaño que va es que también vuelve (y por la misma senda). La Gran Mesta no tiene ahora preferentes para pastar en su vuelta, pero sobran inmuebles, patrimonios... y los carísimos despojos les salen hoy baratísimos.
Los afectados elevaron pleito al rey, pero el rey nuestro señor estaba en Babia cazando gamusinos.