PANORAMA
Conversaciones
Los espías radiofónicos no se privan de nada y oyen más que las paredes y además divulgan lo que han escuchado. Hay micrófonos por todos los despachos y los del Elíseo no podían ser una excepción. Las charlas íntimas entre Nicolás y Carla, más conocidos como Sarkozy y Bruni, han dejado de pertenecer a la intimidad de esa desigual pareja, ya que él sigue siendo un hombre público por la alta notoriedad de su anterior cargo y ella continúa siendo, dicho en el único buen sentido de la palabra, una mujer pública gracias a su belleza. Las cintas que recogen sus diálogos fueron grabadas por uno de los principales asesores del expresidente. Resulta que las conversaciones del exmandatario y su santa esposa revelan que ambos estaban obsesionados con el dinero.
Es de lo que hablaban con más libertad y má picardía. Una verdadera obsesión bursátil sustituía a las reiterativas palabras de amor que suelen ser el único tema entre los que se quieren mucho. Uno muchísimo y el otro más todavía. Según el gran Fernando Pessoa todas las cartas de amor son ridículas, pero sólo es ridículo quien nunca ha escrito una carta de amor. Para evitar ese ineludible veredicto, Nicolás y Carla, en vez de escribir, hablaban, pero en sus apasionadas charlas sólo exhibían su mutua pasión por el dinero y la política. «En política lo tienes casi todo pagado», le dice Sarkozy a Carla, como si ella no lo supiera, pero ahora el que puede saber el precio es él. En el horizonte enrollado de las cintas está no sólo la voz de los interlocutores, sino el futuro de algunos segundos y terceros de abordo. No hay que confiar en los hombre de total confianza. Los inmediatamente inferiores aspiran a sustituir a su superior mientras le halagan.