Diario de León
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José Carlos Pena. leónJahel Moreno García. leónJaime García González. Marialba de la Ribera
León

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Mi encuentro con Suárez

Se ha escrito, y se va a escribir, mucho sobre las múltiples facetas de la personalidad y la obra del presidente Suárez. Quiero con estas líneas mostrar la percepción que un ciudadano normal tuvo de su encuentro breve con él. Acudía como compromisario al I Congreso Nacional de UCD, celebrado en Madrid en octubre de 1978. Durante una de las sesiones y en los pasillos del Palacio de Congresos y Exposiciones un familiar y amigo, Manuel Nuñez, me presentó al presidente Suárez.

El encuentro fue muy emocionante para mí, Pnn (profesor no numerario) de un centro universitario de provincias, cuando aún faltaba un año para la creación de la Universidad de León, que también nació durante el mandato de Suárez y al que, entre otros, también se le debe. Como se puede suponer el momento fue muy breve e interrumpido constantemente por los saludos que tenía que corresponder de los que pasaban. Me sorprendió la cercanía y amabilidad de alguien tan importante y un hecho que terminó por subyugarme. Como digo, me acababan de presentar y yo había interpretado que el encuentro se había acabado, cuando se volvió a mi llamándome por mi nombre para preguntarme por mi opinión sobre la situación de la universidad española. El que aquella persona, tan ocupada y preocupada, en mitad de un congreso trascendental, pudiera retener el nombre de una persona que acababa de conocer y que además estuviera interesada en conocer la opinión de un joven profesor universitario me sorprendió y cautivó. En el recuerdo, ¡hasta siempre presidente!

Cuando la memoria

no quiere ser recordada

Ha fallecido uno de los principales artífices del cambio más importante que ha habido en la historia reciente de España. He visto innumerables resúmenes de su vida, discursos, comportamientos ejemplares que tuvo… Pero nada me impactó tanto como la frase pronunciada en el funeral de su hija: «¿Quién es Mariam?».

Es una gran injusticia haber sido alguien importante, y con el paso del tiempo caer en el olvido de los demás, pero una injusticia mucho mayor es haber sido alguien crucial que permanece en el recuerdo de todos, mientras cae en el propio olvido. ¿Cómo poder aceptar que la memoria no quiera ser recordada? Desde hace más de 10 años toda su vida se vio envuelta en la niebla del alzhéimer, una niebla demasiado espesa que lo cubre todo de confusión, borrando logros y triunfos, penas y alegrías…

Hoy su familia se despide de un padre, un abuelo… el resto de los españoles despedimos a un buen político, un gran presidente… Creo que el mayor homenaje que le podemos brindar, es apelar al derecho que le fue arrebatado, y recordarlo, recordar su persona, recordar sus actos… Simplemente recordarlo mientras podamos.

En la muerte de Suárez

Con la muerte de Suárez, se nos muere también el recuerdo de los años de la transición (¡han pasado casi 40 años!), donde los españoles soñabamos con un país menos rancio, más abierto, con las esperanzas luego no siempre cumplidas, y la admiración de algún familiar nuestro ya fallecido por su figura. Corren ahora otros tiempos más prosaicos. Seguro que un creyente como él está ya gozando de la paz.

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