Diario de León
Publicado por
Francisco Javier Gonzalez Rojo
León

Creado:

Actualizado:

Emprendimiento, ¡menudo vocablo rimbombante! Que por los pueblos barridos, fríos y anochecidos leoneses aquello de emprender se quedó en prender, como término más usado que atizar, la lumbre, pues lo de atizar la leña se matizó en atizarles leña, y usar mejor que utilizar ya que los que se utilizaban antes para ello eran los bromos de las escobas, las que además se disfrazaban como escobones para barrer los corrales, las cuadras y las eras convirtiéndose entonces en baleos, hasta que se prendió la desbandada porque barrer ya no se abaleaba nada. Política de emprendedores, una de esas formulaciones breves que prenden los políticos, ¡vaya prendas! muchos, demasiados, como engaño propagandístico para desprenderse de la crisis socioeconómica y con la presunción de que prenda en los jóvenes, aunque el emprendedor ni desprecia género ni cumple edad y para el que tiene que aprender un nuevo negocio lo que ha de aprehender son euros que si la Administración Pública no los desprende lo que prendería para brote verde se cosecha en emprender la huida en busca de ganarse la vida como uno se ingenie o como nadie se imagine o arreglándoselas como se pueda, lo que ya apenas nos sorprende.

Sí, porque si para emprender no hay dinero al emprendimiento la política lo convierte en frase de vates e idealistas y quién iba a escribir que los políticos empobrecerían de tal forma la literatura y que por sus malas artes lo primero que se dejaría de pagar fuere la cultura. ¡Encima!

Quien iba a pensar que cuando al político una idea no le interesa la desdeñe con mofa refiriendo que eso lo recita o lo escribe algún poeta. Quien iba a sospechar que en estos tiempos de tan nefasta generación de gestores político-económicos culto sería sinónimo de erudito economista, que primarían en las tertulias las citas de economía aunque no se entiendan y lo que más se leyera habrían de ser las opiniones economicistas aunque no sean ciertas, como si la literatura fuera distracción y lo económico atracción, aquella fuera abstracción y lo otro concreción.

Pues en el caso del emprendimiento éste se inicia con una idea compuesta de inspiración y de ilusión como el poema y el éxito será su ejecución como del poemario su publicación y la repercusión social dependerá de los compradores o de los lectores en cada caso.

¡Claro que la economía necesita de emprendedores! y la política de altruistas y de bardos y ésta nuestra España nuestra de otros políticos y buenos gestores económicos que nos sacaran de aquesta.

El maleficio de la gestión política de la economía es que suele condenar a los débiles y fortalecer más a los poderosos. ¡Malhaya de escribir tal paradoja! La reestructuración de la banca española cierra las oficinas en los pueblos cada vez más abandonados y desvalidos. ¡Maldito aforismo! La literatura y la economía pueden ir tan unidas y el romántico y el emprendedor tan enredados... que ¿por qué no emprender un negocio de cajero popular de bancos?, ¡cuasi banquero de bancos!, porque aun soñando que en todos esos lugares recónditos hubiere acceso al mismo ancho de banda, ¡qué metáfora!, que en las ciudades para realizar transacciones electrónicas dinerarias y que los comerciales bancarios les hicieren alguna visita para convencer a los que tienen allí su domicilio obligados a que domicilien sus ingresos y sus cobros, no dejarán de necesitar metálico cuando aumentan las estafas y disminuye la confianza de los pagos, ¡qué concomitancia!, y en eso está el buen servicio y el beneficio, en sustituir la renuncia de la banca al manejo del contante y del sonante a cambio de una comisión por tal encargo. ¡Qué idealista!, si pudiera convertirse en un negocio mundial y millonario si se siguen integrando el control de la extracción (sector primario), concentrando la fabricación o el secundario y centralizando los servicios o el terciario,¿sectores o eufemismos de oligopolios? ¡Qué poeta! regalar una patente como esa, hacerla pública sin dueño, si al caso, de los supervivientes de los pueblos, convertir la inspiración en un genérico a cambio de que alguien pueda hacerlo, estar dispuesto incluso a ayudar al desarrollo. ¡Qué iluso! Si las ideas no valen sin dinero y al parado y al joven sin trabajo ni el banco ni el Estado dan pecunia ni encuentran socio que ayude al desempeño. ¡Si aquí el emprendedor es el que emigra! Si solo medran las empresas con validos en sectores regulados... Las ideas se van al extranjero, mejor a Norteamérica donde el dólar cotiza al entrepreneur que las transporta y el inglés las traduce a entrepreunership cuando son buenas. ¡Política Inteligente! Mientras tanto el Gobierno español reclama a Europa fondos para empleo juvenil y sin embargo amortiza los puestos de trabajo que jubila esperando a ver qué pasa y el que llega a la edad de trabajar y el universitario que acaba la carrera que se queden al reparto y a comer esas pensiones en su casa. ¡Política de pícaros!

¡Qué pena! ¡Cuán difícil es que se cree ese banco de los pueblos! ¡Qué improbable que en España se paguen las ideas! Lo más seguro es que ningún joven rondará por este texto ni habrá quien les explique lo bien y lo mal, lo malo y lo bueno que concentra, ni siquiera habrá quién se lo lea. ¡Si no se enseña nada de esto en las escuelas! El tiempo testificará si este escrito se empolvó en la hemeroteca, si fue literatura o lengua que eslengua o si se transformó en un buen consejo, si al fin y al cabo pasó a entretenimiento o aportó al emprendimiento.

tracking