NUBES Y CLAROS
León inteligente
Somos polo tecnológico, acogemos instituciones de referencia internacional en diversas materias TIC, aspiramos (con solventes avales) a ser capital mundial de la ciberseguridad, en nuestra semiabandonada Chantría custodiamos al vigilante de millones de piratas informáticos, desarrollamos una rama universitaria hermanada con las multinacionales para parir un núcleo de excelencia cibernética,... ¡Guau!
Pero no somos una ciudad inteligente. Permítanme la redundancia: ni una smart city, ni una ciudad inteligente; interpreten el juego de palabras como les plazca. Nos repetimos continuamente el mantra del ombliguillo tecnológico, seguramente para creernos que somos (¡lo somos, es cierto y es posible!) un potencial en tecnologías de la comunicación y la información. Y, sobre todo, una especializada avanzadilla ante el avasallador e imparable tsunami de los ciberataques de los ciberdelincuentes. ¡Guau!
Resulta que la cibervida y las ciberempresas de esta ciudad y provincia se mueven en dos niveles distintos. Confiemos en que no paralelos, para ver si somos capaces de hacer que se encuentren y converjan. ¿Cómo si no argumentar que la ciudad que acoge al Inteco no pertenezca a la red de Ciudades Inteligenes, que lidera los sistemas de innovación en las sociedades del futuro? Sí está Ponferrada; están Salamanca, Valladolid, Burgos, Segovia y Ávila, por lo autonómico; y Lugo, Oviedo, Gijón, Santander y muchas otras por lo civil.
¿Y nosotros? ¿Dónde está en este mapa de presunta implantación de sistemas ya más imprescindibles que innovadores la ciudad del Inteco y el parque tecnológico especializado en TICs? Está aprovechando la foto de la tímida entrada de avances tecnológicos que son ya realidad consolidada en muchas otras ciudades. Y lo está, pásmense, de la mano de las depauperadas pymes leonesas.
La ciudad más o menos inteligente llega a la capital de la mano de una empresa puntera a nivel nacional en este tipo de desarrollos (los ha implantado con muchas menos trabas en ciudades como Bilbao o Valencia, ahí es nada); y del compromiso de asociaciones empresariales (de comercio del centro, en este caso) que han sabido mirar más allá de sus narices y de sus muy perentorias necesidades para abrir sus puertas al servicio de algo tan necesario hoy como una wifi de productos y sercivios que dé información gratuita a quienes sí, de verdad, viven en el inteligente mundo virtual.
Muchos se apuntan a la foto final del proyecto. ¿Inteligentes o listillos?