FUERA DE JUEGO
De neo-nodo
Entre hoy y mañana nos van a hartar de loas a la grandeza de esta nuestra comunidad (autónoma). Quizás alguno se atreva incluso a volver a explicar lo de que estas tierras nunca han vivido un desarrollo tan importante a lo largo de su historia como el que se ha generado en la etapa de las autonomías... Así, sin rubor. Sin pensar que el cambio en todos los órdenes que ha vivido el conjunto de España se ha correspondido casualmente con la mayor etapa de estabilidad, libertad y concordia vivida nunca en siglos, y además con las puertas abiertas, especialmente hacia Europa, olvidándonos de dar nuevas manos de pintura al ombligo en turnos de mañana y tarde.
Pero esos pilares que han sustentado ese progreso de España son los que parece que ofenden a algunos. Recientemente se ha hablado mucho del papel del abulense Suárez para cambiar la historia del país. Pero quizás se ha echado en falta un poco más de reconocimiento hacia quienes le dieron la réplica, hacia quienes hicieron un ejercicio de generosidad en favor de la concordia, porque por primera y lamentablemente única vez, de momento, se optó por mirar sólo al futuro y por dejar de escribir historias de vencedores y vencidos.
Pero ahora a cuenta de Villalar y cual nodo se publicitarán las bondades de un Estado de las Autonomías que al final es hoy por hoy uno de los lastres que arrastra el país. Si ese crecimiento en todos los órdenes llegó cuando España abrió puertas y ventanas,ahora la división territorial en 17 espacios es una barrera, como aseguran muchos expertos, entre ellos uno de los más conocidos ‘carbonicidas’, el ex ministro Sebastián.
El neo-nodo se practica mucho en España. Tenemos al Gobierno explicándonos sus ‘neo-brotes verdes’ a diario. Pero nada como lo que vivimos cada mes de abril. Ese mensaje monótono y monotono loando las bondades de la república sólo es equiparable al vivido en España durante el nodo original. Ese intento por sembrar un mensaje de ideas únicas y sesgadas, en el que todo son rosas recuerda otros tiempos, y más cuando al que osa poner un ‘pero’ se le tacha de ‘fascista’ por salirse curiosamente del pensamiento único. ¡Qué lejos de quienes sí sufrieron a Franco e hicieron la transición...!
El nodo sigue teniendo demasiados ecos. Y, como ocurrió durante la terrible dictadura, normalmente busca tapar vergüenzas y realidades.