LA LIEBRE
Una vuelta más
Se le adelantó la Encuesta de Población Activa al Primero de Mayo para celebrar el Día del Trabajo. Nos tiró en medio de la calle un documento frío con la vitola de récord guillotinada al cuello. Un apunte para encuadrar los anuncios de recuperación que derrochaba el PP, tentado a levantarse la camiseta para empezar a celebrar los goles, después de tres años partidos de risa con el recuerdo de los que se había metido en propia puerta el PSOE. El principio del final de la crisis, se escuchaba. Una referencia para dar constancia de que hemos rebasado nuestro propio suelo: 56.000 parados, el 26,5% de los activos, 7.400 más que la última vez que abril se dejó las banderas arrinconadas en la esquina; 21.8000 hogares en los que no entra ni un sueldo, 10 más cada día en el último año; el 49,5% inactivos. El apabullamiento de cifras que se conjuga con la pérdida de 5.568 habitantes en la provincia, mientras confiamos en la Agenda de la Población que la Junta programó para nosotros con el objetivo de que a menos seamos, menos desempleo; el plan que nos ha metido entre los dientes el ruego musitado por las beatas: ¡ay señor, llévanos pronto!
Menos mal que para que no arreciaran los números, que a lo mejor es que no sabemos interpretarlos, apareció Juan José Lucas en los altos de Valdorria. El escenario en el que el ex presidente de la Junta y el Senado, rodeado de monaguillos, aprovechó la rogativa a San Froilán para vaticinar que los próximos datos del paro serán «históricos». Un aviso tardío cuando ya nos hemos cansado de contar los amigos que tienen que fichar a mediados de mes en el Inem, cuando cualquiera es capaz de citar una anécdota de búsqueda de empleo en la que el preboste señala la pila de currículums de la mesa para que se trague con las condiciones de explotación, cuando no hay sector en el que la precariedad laboral no se haya tomado la barra libre, cuando se acepta que el trabajo lejos de ser un derecho es un privilegio y se acepta todo lo que viene detrás... Cuando esto ya suena al chiste del gatín que se encuentra con los gatos mayores en la calle y le convencen de que se vaya con ellos a gatas; de repente, aparece un perro y sin darse cuenta se ve obligado a dar vueltas y vueltas a la manzana detrás de los demás para que no le muerdan hasta que, cionfundido por que que lo prometido no tiene diversión, se rinde: yo jodo una vuelta más y me voy para casa.