AL TRASLUZ
Vivir para contarse
Cuando el lector pose su mirada sobre esta columna, si además la lee está por ver, habrá terminado la temporada de Cuéntame. Lo que han hecho Arias y Duato con sus respectivos personajes es de tal calidad artística, en fondo y forma, que merece figurar entre las mejores interpretaciones de la historia de nuestra televisión, y también de cualquier otra. Han convertido cada gesto en un destello de humanidad. Hace unos años recibí una llamada de la productora del programa para conocer mi opinión sobre la temporada recién comenzada (era la dedicada a exponer el problema con la drogadicción de la hija). La explicación es sencilla: tenían en su base de datos una columna que había escrito años atrás en este periódico sobre los Alcántara. Les di una opinión muy favorable, tan razonada y con tantos argumentos que me propusieron ir a visitar San Genaro, o sea el plató. Me encantó la idea de ir, ver y contárselo. Pues hasta hoy, todavía sigo con la maletina preparada. Es lo que tienen los sondeos telefónicos, les das los mejores datos de tu admiración y luego si te he escuchado no me acuerdo. Mientras contemplaba la temporada que ayer concluyó pensaba: «Se van a divorciar ellos, los hijos, algunos nietos... y los de Cuéntame sin llevarme a conocer San Genaro». Ahora ya mejor que no me lleven, que lo mismo me cruzó con el infiel y llegamos a las manos.
Por cierto, en mi barrio hay un indigente que trabajó en el plató de la serie. Seguro que tiene una buena historia que contar. Y recuerdo que la hija y a las nietas de Gordón Ordás, presidente del Gobierno de la República en el Exilio, la seguían por el canal internacional. Les encantó enterarse de que Imanol era de aquí, o sea, riañés.
Este matrimonio de ficción nos viene contando desde hace años sus cosas del querer. Su amor volverá a ser el que fue, quizá con alguna gotera menor. El corazón para perdonar también necesita de fontanería. Lo importante es vivir para contarlo. Hasta este columnista exclama cada lunes y jueves, desde hace ya casi 30 años: «¡a ver qué les cuento hoy a estos señores!» Aunque, bien mirado, 2014 está siendo en León de todo menos aburrido. Pero lo importante, sí, es vivir para contarse. Como los Alcántara.