PANORAMA
Fiscal adivina
La fiscal Elvira Tejada constata que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, entre diciembre de 2012 y enero de 2013, tuvo acceso a datos de más de 60 millones de llamadas telefónicas de los contribuyentes españoles. Sin embargo, da carpetazo al caso, porque entiende que la Fiscalía no puede concluir que se vulnerara la intimidad de las personas. O sea, que los Estados Unidos espiaron a los españoles —como espiaron a todos los europeos— pero como sin ganas, sin malicia, por aburrimiento, más bien para entretenerse.
«¿Qué hacemos este mes?» se preguntaban en la Agencia de Seguridad, de Estados Unidos. «¿Qué os parece si escuchamos lo que dicen los españoles por teléfono?». «Pues, vale», es decir «O.K.» en inglés. Y se entretenían recogiendo las conversaciones de 60 millones de llamadas, pero como símbolo estadístico, sin meterse en honduras. «Mira, Mariano Rajoy, que es el presidente del Gobierno de España, ha estado hablado más de veinte minutos con el teléfono 696 xxx xxx, que es el teléfono del señor Y». Aquí, en este momento, entran los poderes adivinatorios de Tejada que sabe que los de la Agencia estadounidense no hicieron un amago de enterarse de lo que hablaban, para qué... ¿Para qué espiaban, entonces?
Dicen las malas lenguas que el Centro Nacional de Inteligencia fue el colaborador necesario para que los estadounidenses espiaran a los españoles. ¿Pero quién se fía de las malas lenguas? Es mucho mejor ser buenos chicos y fiarse de las cualidades videntes de una fiscal que, además de su preparación jurídica, avalada por haber superado la dura prueba de unas oposiciones, tiene también cualidades de nigromante.