La opinión del lector
¡Referendum, ya!
Existe hoy, junio de 2014, una opinión extendida que indica la necesidad de efectuar un referéndum para dilucidar si el pueblo prefiere Monarquía o República como forma política de lo que se conoce como Estado español. Esta opinión se encuentra ampliamente extendida (carezco de «muchímetro» y por tanto no puedo cuantificar su extensión), sobre todo, por ámbitos de la llamada izquierda política, aunque no sólo. Como argumentario para dicha propuesta se establecen premisas como que el pueblo lo exige, mayor calidad democrática de nuestro sistema político actual, que una gran mayoría de jóvenes no votaron la Constitución de 1978, refrendada y aprobada por mayoría de más del 87% el día 6 de diciembre de ese año por el pueblo con capacidad de voto en aquellos momentos, e incluso se ha llegado a decir que la Jefatura del Estado no debería heredarse como una propiedad privada y que es trascendental (con toda la amplitud del término) para subir un peldaño más en esta democracia. Estas últimas palabras expresadas por un dirigente político llevaban una carga de violencia inapropiada en este siglo XXI, a más de 75 años del final de nuestra Incivil Guerra del 36.
Dado que la mayoría de los asuntos en los que interviene la mano del hombre son siempre perfectibles, la Constitución también lo es. Se debe utilizar el Título X para realizar el perfeccionamiento constitucional. Se puede, y si conviene se hace.
Podemos ser generosos y considerar que cada 25 años tenemos una nueva generación. ¿Sería correcto que cada 25 años los españoles nos diésemos tiempo para volver a redefinir nuevos conceptos e ideas en la Constitución que, seguramente después de cinco lustros, se hayan quedado obsoletos? Pues probablemente. Pero yo ahora me permitiría reclamar no un referéndum con la única pregunta anteriormente mencionada, sino con bastantes más. Creo que el pueblo soberano tiene todo el derecho de hacerlo. Además ya han pasado casi 36 años desde la anterior consulta constitucional, es decir casi una «generación y media más» de lo propuesto.
En la primera pregunta podría ir la elección de Monarquía o República. Otra sería si el pueblo soberano cree oportuno limitar los mandatos de los cargos electos para que puedan limitarse a dos períodos únicamente y para todo candidato sin excepción. También se tenía que preguntar si el pueblo puede exigir listas abiertas y que nunca más existan listas cerradas.
El pueblo soberano podría decidir si a cualquier candidato con sólo siete años de mandato es constitucional que el elegido al alcanzar la edad de jubilación perciba el 100% de la máxima pensión legal.
Creo que el pueblo tiene que decidir, a la vista de la escasísima eficacia en estos casi 40 años de vida, si el «Estado» puede ser viable sin autonomía alguna.
También habría que decidir si es justo y por tanto viable permitir que las altísimas percepciones que todos los políticos de cualquier cargo electo apenas sufran retención del IRPF.
¡Referéndum, ya! y con muchas preguntas. Evitemos las demagogias y no manipulemos al pueblo soberano, el cual, a veces, no se deja, mírese por dónde.