Diario de León
Publicado por
FÉLIX MADERO
León

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De un tiempo a esta parte noto la necesidad de acudir al diccionario de la RAE para saber qué me quieren decir, o para saber lo que no me están diciendo, porque ya sabemos que aquí lastimamos las palabras sin reparar en el daño. Muchos creen que significan lo que dicen que significan los poderosos, pero no, no es así. Como ahora vuelven a hablarnos de la necesidad de la regeneración política me he ido al diccionario, que dice que regeneración es el establecimiento o mejora de algo que degeneró.

Y ahora pregunto, ¿cuántos años llevamos regenerándonos? Y ahora me respondo: Tantos como llevamos degenerando. Se sabe que cuanto más ampulosas sean las palabras más difícil es ligarlas con su significado.

Rajoy quiere hablar con el PSOE de regeneración en septiembre. Ahora no porque el PSOE está tan inerte como inerme. Hablen o no los dos grandes partidos, muy vigilados por la ciudadanía, tienen escasísimas posibilidades de equivocarse y ninguna de tomarnos el pelo. Regeneración política no es cambiar la forma de elegir al alcalde cuando se tiene a un extesorero en la cárcel. La regeneración política está en el control o falta de control político en el ejercicio del poder. Dicho por lo directo y rápido: en la falta de democracia. Medios públicos al servicio del poder, Tribunales de Cuentas inútiles formados por vocales elegidos por los partidos que tiene que auditar, altos Tribunales de la Justicia en los que las cuotas políticas asoman y desbordan el sentido común, financiación opaca de los partidos, políticos sin preparación.y así podríamos seguir y no parar. El anuncio huele a electoralismo. No digo que la política no sea eso, buscar el momento oportuno y favorable para el partido que manda, digo que huele. Y que cansa. ¡Llevamos tantos años regenerándonos que ya es difícil creer en algo que tuvimos que hacer hace tanto tiempo! No nos engañemos, en el fondo lo que Rajoy teme tras la irrupción del partido Podemos es que pasadas las municipales de 2015 nazcan como setas coaliciones formadas por PSOE, IU y Podemos y quiten al PP algunas de las 40 de las 52 alcaldías que tienen en capitales de provincia. Si se trata de eso, y eso es lo que parece, el anuncio es un brindis al sol.

Veamos, es cierto que hay coaliciones impropias y antinaturales que hacen imposible la elección de un alcalde votado mayoritariamente. Y esto es fraude. Tan cierto como lo es que un partido presente a un candidato a la alcaldía, se marche a los seis meses porque lo hacen ministro y pongan en su puesto a una señora, Ana Botella, a la que de ninguna manera se esperaba.

O en el caso de Esperanza Aguirre, que hizo lo mismo que Ruiz Gallardón para colocar a su segundo en la presidencia. Es todo este teje y maneje —legal, por cierto— el que hace a la ciudadanía incrédula. Por favor, déjense de pactos y acuerdos. La cosa va de más democracia y control. Y para eso no hace falta legislar. Basta con creérselo.

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