EL MIRADOR
Está en el camino
El PSOE, que acaba de escenificar un relevante proceso de renovación, tenía sobre sí, en primer lugar, el lastre de la gran crisis, tardíamente detectada por el gobierno socialista de entonces y cuya potencia imprevista arrasó por completo al equipo de poder que hubo de plantarle cara. En segundo lugar, tras la derrota electoral del 20N de 2011, el PSOE no se renovó ni se unió internamente en el posterior Congreso de Sevilla, del que la organización salió fracturada y bajo la dirección del mismo equipo que había pilotado la débacle. En tercer lugar, y finalmente, Rubalcaba, que llevó a cabo una meritoria labor de reflexión ideológica —la conferencia política de noviembre de 2013 fue muy fecunda intelectualmente—, no atinó sin embargo a llevar a cabo la modernización que demandaba la coyuntura, lo que tuvo como consecuencia el pésimo resultado del 25 de mayo —el PSOE apenas consiguió el 23% del electorado, tres puntos por debajo del PP— y el surgimiento de nuevas opciones —Podemos— que aprovecharon los huecos dejados por las izquierda ausente.
En estas circunstancias, y aprovechando la celebración de primarias abiertas a la militancia que Edu Madina había provocado, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, 43 años, economista, profesor universitario, fontanero del PSOE en muy diversas ocupaciones, decidió optar al liderazgo con un mensaje de renovación intelectualmente muy sobrio y basado en la recuperación de los grandes principios de la socialdemocracia, la lucha contra la corrupción y la denuncia de la creciente separación entre las elites y la sociedad civil. Con una campaña puerta a puerta entre la militancia y una labor de seducción de los líderes territoriales, Sánchez ha logrado ganar holgadamente las primarias —entre tres candidatos, con un porcentaje cercano al 50%— y obtener un respaldo muy significativo, de más del 86%, en el Congreso extraordinario, del que ha surgido una Ejecutiva que avanza claramente en el camino de la integración, aunque alguno de los derrotados lo haya puesto en duda, como lo demuestra el respaldo conseguido. Y, por contraste con las políticas de pura supervivencia practicadas hasta ahora, se abre una etapa de ilusionante reconquista de la mayoría y del poder, que tiene verosimilitud por los abultados traspiés de la mayoría actual, incapaz de librarse de las secuelas de una corrupción invasiva que apenas empieza ahora a dirimirse en los tribunales. Pedro Sánchez tendrá todavía que demostrar muchas cosas y habrá de perfilar con tesón un mensaje político complejo realista y con ideales que no es fácil de enjaretar en estos tiempos de descreimiento social y de descrédito de los partidos. Pero no hay duda de que los pasos ya dados colocan al PSOE en el buen camino, que es el de las ocupación de uno de los grandes hemisferios ideológicos de este país.