EL MIRADOR
Dejarlo para luego
Hemos enterrado la crisis pero el sepulturero le ha dejado una mano fuera y por eso la conocemos. El Gobierno ya no teme al desafío de Artur Mas, que era su lobo feroz, porque la banda de los Pujoles Ferrusola le hicieron la ortodoncia y de momento no está para morder.
Veremos a ver qué pasa el 9 de noviembre. Como sabe todo el que espera, el tiempo no sólo es distancia sino sentimiento y agosto, color azul y vacaciones, dura más que los demás meses, aunque se le haga más corto a los que no tienen el hábito de descansar pase lo que pase.
La consigna, como la de aquel marido que era engañado, es que si pasa, no se entere, y si se entera, que a él no le importe.
Nuestro serenísimo presidente del Gobierno ha dicho que «la recuperación es inapelable». Debe de ser vidente o quizá un hipermétrope que percibe con nitidez lo lejano, aunque confunda lo próximo.
El caso es que su mirada no coincide con la del emergente Pedro Sánchez, que recuerda que con Rajoy hay 800.000 parados más y que los 25.000 millones extra de impuestos han empobrecido a las clases medias.
En este último dato no creo que le asista la razón, ya que la clase media estaba previamente empobrecida.
No sabemos quién lleva razón, pero sabemos que con la razón no se va a ninguna parte. ¿Quién está en lo cierto? ¿Hay en el cenagoso territorio de la política verdades inconmovibles? Los que hemos llegado a ser sinceramente viejos desconfiamos de las promesas, no porque hayan mermado nuestras fuerzas, sino porque nos han engañado demasiadas veces. Don Antonio Machado, que no llegó a la ancianidad porque no le dejaron, propuso un reparto del trabajo muy ponderado: que los malos unten la flecha y los buenos tiendan el arco. Pero no es fácil hacer caso al gran poeta si no sabemos quiénes son los buenos y los malos porque todos son los más mentirosos.
Además, el carcaj está vacío y los arqueros tienen muy mala puntería.
Lo mejor es dejarlo todo para más tarde. A condición de que tarde no sea un sinónimo de nunca, que es lo que ocurre siempre.