Diario de León
Publicado por
CAMINO GALLEGO
León

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Son muchos los visitantes que se asombran de que en León se gaste agua baldeando las calles, cuando hay otras muchas maneras de limpiarlas sin desperdiciar el líquido elemento, que escasea en otros lares.

Como aquí abunda —por ahora— a nadie le extraña que se rieguen las calles a manguerazo limpio, pero imagínense lo que puede pensar un turista de Almería o de Murcia...

Pero lo que no termino de entender no es ya que se rieguen las calles, sino que se malgaste el agua por llover sobre mojado. Me explico. No es la primera vez, y sospecho que no será la última, que después de un chaparrón —como ocurrió en la madrugada del primer día del presente mes — y de los gordos, me encuentro a un camión de la limpieza recorriendo pausadamente las calles mientras lanza sus chorros a izquierda y derecha para empujar la porquería a las alcantarillas. ¿Qué sentido tiene, si ya el aguacero de la tormenta hizo su trabajo? Sólo se me ocurre que el conductor del camión tenía su tarea asignada de antemano y como nadie le dice que no lo haga, porque no se necesita y a cambio se le asigne otra tarea, pues él sube a su camión y riega las calles como si tal cosa.

Quien asigna las tareas de limpieza está claro que no se adapta a las circunstancias del tiempo, sino que funcionarialmente hace su cuadrante para que cada uno sepa cuál es su tarea, y eso es inamovible, aunque caiga el diluvio. No me parece que la eficacia sea la máxima de esa forma de proceder.

Lo mismo sucede con el riego por aspersión de las zonas ajardinadas. Digo yo que si llueve no es necesario regar, y en lo que se lleva de verano lluvia ha habido de sobra, pero es que los aspersores se ponen en funcionamiento a la hora prevista, haya llovido o no. En el primer caso, ¿para qué?

Otra forma de despilfarrar agua es regar en las horas centrales del día cuando las temperaturas alcanzan su máximo rigor. Así se evapora y se gasta mucha más agua para conseguir el mismo efecto. Se entendería si el regado de jardines y parterres fuera todavía una tarea manual, porque no hubiera personal con horario nocturno, pero cuando los aspersores se programan y es el reloj quien les pone en marcha, no entiendo por qué se utiliza un horario a pleno sol.

El despilfarro y la eficacia suelen estar reñidos, como en los casos que comento y creo que no cuesta tanto hacer las cosas bien...

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