PANORAMA
Díez y Rivera
Suele resultar ridículo invocar a la generosidad a la hora de hacer política en España, donde imperan las formas que marcan el egoísmo y el «quéhaydelomío». El poder como fin prescinde de sutilezas y de valores y coloca a los políticos en una situación en la que les resulta imposible pensar en el futuro y en el interés general. Ahora hay una posibilidad de que dos partidos muy semejantes —iguales para muchas personas—, puedan unirse y ofrecer una alternativa sólida a los españoles. UPyD y Ciutadans están llamados a entenderse y compartir riesgos y amenazas en un momento en que el sistema bipartidista se agrieta, emergen con determinación nuevas y atractivas fuerzas políticas y el nacionalismo toma nuevos bríos. Son tres razones más que suficientes para que Rosa Díez y Albert Rivera se tomen un café y se miren a la cara. Por su cuenta no serán nada, y el aviso a UPyD en las elecciones europeas debería ser suficiente.
Juntos pueden ser la alternativa a un electorado razonablemente despistado pero muy informado. Y me refiero a esos que no volverán a votar al PSOE ni al PP, y menos a Podemos. Por mucho que se irrite Rosa Díez su partido se parece al de Albert Rivera, y al revés. No está escrito que los dos no puedan liderar la futura formación resultante de la suma de los dos partidos. Y si no fuera así nada ni nadie debería frenar el intento. Si algo no votarán los ciudadanos son estructuras y partidos que recuerden a los viejos, a la sin razón de los aparatos, a la disciplina que embota las razones y la crítica interna. A mí, y supongo que a tantos españoles, el futuro político de Díez y Rivera nos importa poco, pero lo que representan no, y eso es lo que deseo y quiere que se preserve. Si el egoísmo puede a uno de los dos, y creo —creo—, que no es el caso de Rivera, el tiempo y los votos se lo harán pagar. Si el espacio cierto y perfilado que hay más allá del PP y del PSOE, de Podemos y de IU, no lo transforman en alternativa en el Congreso, UPyD y C’s, malo. Si no aprovechan esta ocasión que sepan que probablemente no habrá otra. Todo va muy deprisa, los ritmos de los que oportunamente habla el eurodiputado Sosa Wagner se comen a los lentos, pero sobre todo a los egoístas y torpes, dos formas de ser que suelen ir juntas. Y desde luego a los que ponen sus intereses y las siglas del partido por encima de España. UPyD es un milagro político fruto del tesón de Rosa Díez y otros. Si quiere decidir y construir una fuerza necesaria la puerta que abre C’s hay que explorarla. Díez, veterana y audaz política, sabe que cuando das la espalda a la oportunidad las puertas no solo sirven para entrar, también para salir.