LA VELETA
Merjoy
Lo menos que se puede decir del paseo compostelano entre Mariano Rajoy y Angela Merkel es que les ha sentado muy bien. A los dos. Aparentemente, Rajoy ha conseguido lo que quería —apoyo alemán para colocar a Guindos y posiblemente a Cañete. Además, claro, de una nueva declaración de la canciller contra el independentismo catalán—. Y yo creo que la señora Merkel, también: en el momento en el que medio Gabinete francés se rebela contra la política de austeridad de Manuel Valls, el presidente del Gobierno español reitera su aval a tan incómodo trayecto, que, a la postre, no le está saliendo del todo mal al inquilino de La Moncloa. Algunos afortunados colegas que pudieron estar en Santiago ojo avizor a la cumbre del Albariño y del marisco , hablaban del nacimiento de la entidad Merjoy , como antaño se habló del Merkozy , cuando la canciller y el entonces presidente galo, Sarko , se entendían casi tan bien como ella lo hace ahora con ‘nuestro’ Rajoy.
Respeto a Rajoy, aunque igualmente me resulte muy difícil coincidir con él en lo referente a los diseños de la política interior, si es que tales diseños existen. Hay que reconocerle que ha recuperado parte del peso perdido en Europa, que su política ‘dura’ para nuestros bolsillos ha puesto fin a los sarcasmos de la gran prensa salmón anglosajona y que, colocado tras el Apóstol barbado, algo se le parece a la hora del abrazo junto a Merkel: menuda fotografía. Ya veremos por dónde nos sale este septiembre con lo de Cataluña o con su propuesta de reforma electoral municipal. Es la hora del consenso, y me parece que él debe saberlo, aunque me temo que ha habido poca diplomacia telefónica este mes de agosto.
Lo demuestra la salida, un poco extraña a mi entender, de otra figura a la que respeto, la de Pedro Sánchez, en lo referente al nombramiento de un comisario español, que él preferiría comisaria: eso de las listas cremallera me parece ahora extemporáneo. Nunca me ha convencido esa paridad forzada, caiga de un lado o de otro. Y alguna vez he escrito que, apoyando la presencia del líder de la oposición al menos como oyente en los consejos europeos, lo menos que se le puede pedir ahora al PSOE es que respalde al Gobierno español en las propuestas que haga sobre ‘nuestros’ representantes en Europa, más allá de los errores que alguno, Arias, haya podido cometer en declaraciones absolutamente rechazables. Todos sabemos que Miguel Arias Cañete sería, será, un buen comisario europeo. Y Guindos está perfectamente cualificado para ser un gran presidente del Eurogrupo, y conseguir ‘colocarlos’ no es ‘buscar un empleo’ a los del PP, como, temo que algo demagógicamente, nos ha dicho Sánchez. ¿A qué viene torcer la mano de una Merkel que está apoyando lo que nuestro Gobierno, el español, sugiere? ¿Por qué quiere el líder socialista llevarse un nuevo revolcón, como cuando su no apoyo a Juncker?