CORNADA DE LOBO
Aterrémonos
Todo lo que dice ese señor iría a misa si fuera creyente, Stephen Hawking digo, uno de los cerebros más vertiginosos de la humanidad aunque esté siempre quieto en una silla y sin poder hablar por su mano.
Este astrofísico ha profetizado que se puede armar una muy gorda si se lleva el bosón de Higs a temperaturas muy elevadas... el espacio/tiempo se colapsaría, se fosfatinaría el planeta y desencadenaría una progresiva aniquilación de todo el universo, ¡cataflús!, todo—todísimo a tomar pol rasca.
Fantástico, el hombre puede destruir la obra maestra del Creador... por algo le llaman a ese bosón partícula de Dios , zambombazo y tente tieso... provocaríamos un Big Bang, pero al revés... la señora Tensi dice que eso es cosa’l diablo y el camarada Monedero cantó Aterrémonos todos... en la ducha final... se alzan centellas... en la Interestelar.
Después Hawking nos tranquiliza y dice que para lograrlo habría que construir un acelerador de partículas algo más grande que la propia Tierra... y no estará la economía mundial dispuesta a ponerse a ello ni a medio plazo.
Vale, aplacemos la destrucción.
Sin embargo, algún científico insiste: el acelerador de Ginebra, aunque pequeño , ya puede él solito abrir un furaco bestial que traspasaría el planeta y dejarnos flotando en la galaxia como cuenta de collar perdida en la eternidad o chupachups sin palitroque, buen panorama... espeluzna más la ciencia real que la ciencia ficción, pues si antes Dios jugaba a los dados con el universo (Einstein dijo lo contrario), está claro que hoy al Creador le han puesto a trabajar de bosón en un acelerador de partículas y que ese tipo de la bata blanca que enchufa el aparato puede sentirse como Dios (lo terrible es que tiene una infinita razón para creérselo)... en fin, si la destrucción cósmica va para largo, preocúpate más de que no te mate una teja en la calle, es más fácil que lo haga antes que un asteroide o una cagarruta radioactiva de alienígena... o sea, no te aterren estas noticias y administra bien tus miedos, porque antes de medio siglo la medicina habrá logrado que puedan vivir 150 años los cabrones y ladrones que puedan pagárselo... y eso sí que aterra.