EL BAILE DEL AHORCADO
Aborto
El PP ha demostrado que de ideas no anda muy sobrado y Rajoy tiene cada día más claro que los principios se pueden cambiar. Da igual de lo que se hable siempre que no se hable de dinero, claro. Vaya por delante que yo también estoy en contra de la ley que el presidente quería hacernos tragar. Demostraba una soberbia y una hipocresía fuera de lo común. No es de recibo que se defiendan los derechos del nasciturus y de la madre mientras se abandona en la pobreza a cientos de niños. No se puede argüir con la diestra que alguien enfermo tenga que nacer cuando con la siniestra se acaba con la ayuda a la dependencia. No se puede ser tan falaz, no se puede pensar que todo el mundo es tan idiota como para creer que quien puso en marcha este proyecto de ley pensaba en el no nacido y sus padres y no en el sector más conservador de sus bases.
Menudo papelón. Y ahora ¿qué van a decir los ministros y diputados que acudían a las manifestaciones provida? ¿Dónde está Jorge Fernández? Rezando por los pecadores, Diostesalve ..., aunque los puros siempre suponen que el pecado sólo lo es si lo cometen otros. La bula, que no es cosa del pasado. Con los argumentos que ha enumerado el presidente antes de hacer mutis y diluirse entre la uniformidad china se podrían derogar el resto de leyes y medidas aprobadas en estos años. La reforma laboral, por ejemplo, la subida de impuestos, por ejemplo, la ley Wert, por ejemplo, la creación del banco malo, por ejemplo, los recortes en sanidad, por ejemplo, las tasas judiciales...
La capacidad de este gobierno para enmendar su propio programa y pisotear la voluntad de sus votantes es única en la historia de España. No creo en las ideologías porque no creo en las certezas pero no se puede confiar en un grupo de personas con afasia doctrinal, un gobierno que modifica su sentido de la vida al socaire de las encuestas. Valen tan poco como su palabra. Nada. Cuando se juega con un tema de tanta gravedad como el aborto hay que ser menos frívolo y no servirse de él para fraguar estrategias o catapultar venganzas. Esta reforma nunca debería haberse llevado al consejo de ministros porque encubría un juicio inmisericorde y cruel, pero la manera de resolverlo es peor, porque destapa maneras desalmadas y una conciencia basada en la irrelevancia.