EDITORIAL
Una frontera que debe ‘derribarse’ al máximo
Las nuevas relaciones que se están estableciendo entre la Cámara Municipal de Braganza y la Diputación de León abre una etapa en la que una frontera, que en realidad no es más que una barrera burocrática, poco a poco se va diluyendo para beneficio de ambos territorios. El paso dado ayer en León es fundamental para que se ponga en marcha la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT), un ente que facilitará la posibilidad de acceder a fondos europeos destinados a la ejecución de proyectos de singular interés.
Impulsar el desarrollo a ambos lados de la frontera, mejorar las infraestructuras y comunicaciones, y avanzar en proyectos concretos generadores de riqueza y empleo son los objetivos de esta nueva aventura que acaba con siglos en los que León y Portugal se han dado la espalda.