La opinión del lector
La muerte anunciada
de Brittany Maynard
Ha saltado, a la prensa la muerte asistidade Brittany Maynard (en Oregón), enferma de cáncer que, a sus 29 años, determinó su fallecimiento el 1 de noviembre. Kara Tippetts con 38 años, cuatro hijos y un cáncer semejante, le había escrito: «El sufrimiento no es la ausencia de bien ni de belleza, sino quizá el lugar donde se descubre la verdadera belleza. Al programar tu propia muerte, estás privando a aquellos que te quieren de toda la ternura y de la oportunidad de acompañarte hasta el final y de darte su amor hasta tu último aliento».
Existe el derecho a la vida, no a la muerte. El mandato divino «no matarás», se refiere tanto a sí como a otros. Matar o matarse no es hermoso ni digno, sino un acto cobarde o equivocado, casi siempre motivado por la depresión o la desesperación. Puede verse como un acto egoísta, pues no se detienen ante el dolor que causan a los suyos. En el caso de Brittany, estuvo acompañada por Compassion & Choice, un movimiento pro-eutanasia que la convenció.
Caso similar al de Ramón Sampedro, al que su «amiga» Ramona Maneiro le proporcionó el cianuro, sin atreverse a presenciar sus terribles efectos.
Si la solución fuera el suicidio asistido, ¿creemos que se haría mucho caso a los enfermos? Ahora hay medios para mitigar el dolor, y hasta para eliminarlo. Hay que reivindicar «unidades del dolor» bien equipadas en todos los hospitales.