Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Tirria es la palabra: odio maniático que se tiene a alguien o algo.

La tirria se cultiva y lo suyo es crecer... para eso se siembra.

España y lo español dan tirria al catalán-catalanón... y lo catalán-catalino le entra al españolista como guindilla por el culo... sale lo uno o lo otro en la tele o en la charla y ya surgen los exabruptos, la mofa, la befa y esa cosa siempre vulgar y vociferante de dos gradas enfrentadas. Tiene mal arreglo por lo general; y aún peor por lo teniente general.

No será fácil la cura, salvo con un esfuerzo ímprobo y mutuo de cultura y generosidad. Ya lo decía Machado de la «Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ingnora».

No saber es malo, pero no querer saber es lo peor, delito. Y no escuchar es el suicidio del sentido.

Pero «¡oídos sordos!», decimos.

Lo curioso es que los nacionalismos ibéricos crecen por sí mismos en una inercia histórica y ahora se fortalecen aún más gracias a la corrupción que todo lo tiñe o lo define... y se toma como otro dato más del Estado opresor para aborrecerlo aún más, aunque lo paradójico es que corruptos son siempre los otros, pues los de casa se toleran bajo la bandera del «sí, pero son nuestros corruptos», de modo que Pujol acaba siendo en el secreto de no pocos catalanes un tipo bragado de pelo en pecho... y «mejor que nos haya robado él que no Bárcenas».

La tirria se siembra con la primera frontera, se cultiva en el huerto de atrás de cada palacio o cabaña y se riega con tópicos, simplezas, burlas y chistes... ¿quién no cayó alguna vez en esa risa fácil?... en España no es asunto privativo de los nacionalismos vasco, catalán, gallego o de Cantalejo... ¿cómo explicar que estrenándose la Transición, aquí, en la tierra de los cazurros, se cultivaran las tirrias incluso con cargo a los presupuestos educativos?... corrían los años 80, por ejemplo, y en un colegio público de Corullón se editaba una revista escolar de tosco trazo y con portada de letras gordas que era todo un grito o un credo: Lleunesa, vaite pur onde veniste ...¿qué sería del profe bercianero que lo inspiró?... ¿se le curaría la tirria o preñó?...

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