Diario de León
Luis Urdiales
León

Creado:

Actualizado:

En:

S eñal de que el principio activo de los corazones tiene más de hormigón que de casquería si a estas alturas de semana no se pingó el moco con el anuncio de la lotería. Como si en el entorno no hubiera ya suficientes motivos para derramar llanto. La ficción es capaz de remover conciencias pétreas y ajenas que no logró escarbar toda la maquinaria del sistema que escupe a diario infamia sobre quienes lo sostienen. Una fantasía, un cuento navideño con guión de los hermanos Green con ocurrencias del club de la comedia —hay que tener papo para meter en la historia un sobre con un décimo premiado dentro, según llueve al final de este ciclo de feudalismo y oligocracia— arranca lágrimas donde la realidad no fue capaz de extraer ni una condolencia; quieren que la gente se lance a buscar la suerte con los ojos inundados en llantina en una tierra que se acuesta con la fatalidad; lloramos por el hombre anónimo que rehusó comprar un décimo, para una vez que toca, y ni rastro de sollozo por los 30.000 leoneses que perdieron su empleo en los últimos meses, que ya es desgracia. Hablan de treinta mil empleos con la oportunidad de los charlatanes, como si en vez de personas trataran de las cerrillas que se desparramaron en aquel recuento prodigioso de Forrest Gump. Ahora se acuerdan del cataclismo de los treinta mil empleos destruidos de golpe en León los mismos que llevan tres décadas en los anexos del sistema político y social y feudal que sustenta esta catástrofe, igual que verdugos dispuestos a dar lecciones de moralidad a las víctimas que decapitaron. A las oficinas en las que se arma las puesta en escena de este guión real no llega el olor que inciensa el sepelio que rodea a esta tierra, esa sensación de vacío, traición y abandono. León no tiene otra salvación que la del gordo, con la certeza de que aquí resulta más probable acertar con el número del 22 de diciembre que con un puesto de trabajo o una oportunidad decente para los hijos. El anuncio de la lotería es para una sesión en un valle de lágrimas, parque temático leonés por excelencia. La oportunidad para los que dejaron pasar la ocasión de acudir al dentista a colocarse una piñata modelo Rafael. La moraleja de este año es una trágala; si es difícil creer en dios e imposible a los políticos leoneses entregados al que se llevó por delante el empleo de 30.000 paisanos en dos años, parece inviable engullir que toque aquí la lotería.

tracking