fernando jaúregui LA VELETA
No-Gobierno
E s Podemos un partido capaz de gobernar en España? Si se cumpliesen los indicios que ahora arrojan las encuestas, esa es una posibilidad. Yo, la verdad, tengo algunas dudas de que ahora mismo la formación que lidera Pablo Iglesias sea capaz de manejar las riendas de esta complicadísima realidad que se llama España.
Resulta, estos días, inevitable para el cronista político hablar de Podemos. Estuve el sábado en el ‘pistoletazo de salida’ en Madrid de esta formación como partido, que, aun antes de serlo formalmente, cuenta ya con cinco eurodiputados y unas expectativas de voto, según las encuestas, superiores al 20%. Comprobé que, en efecto, las propuestas concretas eran aún pocas —al margen de las presentadas en la campaña europea—, porque ahora comienza lo que podríamos llamar la elaboración de un programa electoral, aunque en principio no se vayan a presentar, como tales, a las elecciones municipales y autonómicas de mayo.
Ocurre, sin embargo, que tanto Pablo Iglesias como otros líderes de Podemos se han empleado a fondo en los últimos días en comparecencias en algunos —que no todos— medios informativos y hemos podido, poco a poco, ir deduciendo por dónde van algunas de sus ideas actuales a la hora de organizar las diversas parcelas de lo que sería la gobernación del Estado.
He seguido muy atentamente estas comparecencias. He comprobado que en algunos asuntos —pago de la deuda, ‘no’ a la educación concertada— parecen haberse recortado algo; pero estimo que, en el proyecto de esta nueva formación, siguen conteniéndose elementos más bien utópicos que colindantes con la realidad. Por ejemplo, la semana laboral de 35 horas, la renacionalización de empresas privatizadas, jubilación a los sesenta años, salida por referéndum de la Otan —en la que entramos, por cierto, por referéndum—, acento en las energías renovables... Lo digo así, algo desordenadamente, que es como van llegando, con cuentagotas, las propuestas a la opinión pública.
Es decir, todavía no hay programa, y las sugerencias que van y vienen se encuentran, me parece, sometidas a revisión. Pero no basta, a la hora de elaborar un programa, con decir que nos vamos a dejar asesorar ‘por los mejores’. ¿Quiénes son ‘los mejores’, qué orientación tienen sus ideas y sus proyectos? ¿quién certifica su idoneidad? Un partido no es una amalgama de ideas dispersas llegadas del más allá, sino un principio de orientación al electorado sobre una forma de concebir el Estado.
Creo que, en el camino hacia la transformación en una fuerza política todo lo novedosa que se quiera, pero incluida en los usos y costumbres de una democracia occidental, los dirigentes de Podemos tienen que revisar urgentemente su comportamiento con los medios de comunicación, con todos los medios de comunicación, y no solo con algunos, ignorando o minimizando a los demás. Luego, por supuesto, viene todo lo restante. Que es mucho.