La opinión del lector
Pedir perdón
no es suficiente
H oy en día se ha puesto de moda pedir perdón y aquí no ha pasado nada. ¿Piensan que pueden burlarse de la gente como si fuéramos tontos? A mí me parece una burla de Serunión que nos envíen una carta el 14 de octubre pidiendo disculpas por los gorgojos que aparecieron en la sopa y esa misma semana no se hayan podido comer los garbanzos porque estaban como perdigones. Me parece una burla que el 4 de noviembre nos envíen otra carta reiterando sus disculpas y ese mismo día sirvan gorgojos en un colegio de La Rioja.
Ya veo que los gorgojos son su especialidad. Nos han explicado hasta la saciedad que no son nocivos para la salud, pero seguro que no forman parte del menú de los trabajadores de su empresa ni tampoco de todos esos políticos que les dan el visto bueno y que prefieren amparar a una poderosa empresa que a los niños a quienes deben proteger y cuyos intereses deben velar.
No quiero que me expliquen los procedimientos de producción y elaboración de su comida, la teoría creo que la sabe cualquier persona con sentido común y la práctica y el resultado también, gorgojos, garbanzos y patatas duros, purés ácidos y fruta verde, una comida que no la prueban ni quienes la elaboran, porque de ser así se darían cuenta de que no hay quién la coma. Esto es lo que hemos sufrido, no en nuestras carnes, que hubiera sido malo, sino en las de nuestros hijos, que es peor porque nos duelen más.
¿Cuáles son sus procedimientos?
¿Habitualmente ustedes cocinan su comida en la otra punta de España?
¿Generalmente ustedes en su casa cocinan una sopa el 25 de septiembre y la comen el 9 de octubre?
¿Ustedes suelen cocinar y dejar la comida desde el viernes en las neveras para comérsela la semana siguiente? Respecto al refuerzo de los controles de calidad y el cambio de proveedores que nos comunican en su última carta, ¿qué quieren decir?, ¿qué hasta la fecha los controles de calidad no eran los adecuados y la calidad de los productos tampoco? A la vista está que no, ahí están las pruebas y además lo que está bien no hay que cambiarlo, ¿o sí?
Hartos de echar horas
E l 23 de noviembre este servidor sufrió personalmente la peregrina del típico individuo (Antonio Núñez) que carece de estímulos más gratificantes que los de tocar los bemoles a gente que estamos hartos de echar horas para que, con la que cae, usted pueda seguir cobrando esa pensión con la que comprar esos zapatos «tan caros».
Sólo le quiero pedir después de los efectos secundarios de mi cabreo y de muchos autónomos desgraciados como yo, que tenga un poco de respeto cuando escribe en caso de aburrimiento, por cierto, como dice mi amigo autónomo Julián el Peluquero: «Medalla al trabajo de esta ciudad». Podría hablar con su amigo canónigo sobre lo que pasa en Granada con sus compañeros, puede que madrugue tanto por el mal de conciencia.
IU y Podemos
D e repente, los ciudadanos de este país, nos hemos dado cuenta que hay que votar a los que hablan un lenguaje, que antes se llamaba de izquierdas, y que ahora no se sabe, pero que habla igualmente de solidaridad, de justicia social, de reparto de la riqueza, de lucha contra las desigualdades y contra la miseria, en fin, de todo lo que hablaba la izquierda y de lo que siguió hablando Izquierda Unida desde que el ‘Pesoe’ se derechizó.
Seguramente, en este mundo de las imágenes y de Internet, los partidos tradicionales se han quedado obsoletos y no han sabido transmitir sus mensajes a través de las nuevas tecnologías. Porque de lo contrario, no se explica cómo la coalición, que hasta ahora, presidía Cayo Lara, no obtuvo los frutos que sí ha cosechado Podemos en el escaso tiempo que lleva en la escena política (según las encuestas).
No obstante, los maltratados ciudadanos —que durante tanto tiempo ansiábamos librarnos de tanto ladrón que nos arruina y que el Gobierno consiente— nos alegramos del éxito de Podemos, y esperamos que sean capaces de limpiar este país de tanto caco.
No obstante creemos que si hubiéramos votado mucho antes a IU, no se hubiera llegado a esta situación. ¿O sí?