AL DÍA
Ahora vienen las prisas
E stábamos acostumbrados a que las cosas urgentes nos esperaran sin llegar a mostrar la menor impaciencia. Nuestro lema era no dejar para mañana los asuntos que pueden resolverse el día de pasado mañana, pero el atasco generado en los calendarios ha puesto en marcha a todos los relojes atrasados, incluso a los gallos que se despiertan con el sol y a los malditos despertadores que ponen su grito en el corral de nuestra mesilla de noche.
Han sido los jueces, que son los que más trabajan cuando crecen los delincuentes de toda laya, los que piden otras leyes. Se saben todas las que existen en este país de leguleyos, pero quieren otras más duras para poder luchar contra la corrupción, ya que su indeseable clientela ha aumentado en exceso y el éxito sorprende a la propia empresa.
Los decanos españoles piden la implantación de penas mayores, pero sobre todo piden más medios para que no se duerman sus dictámenes. Todo el mundo sabe que la Justicia tardía es lo que en realidad más se parece a la injusticia y solicitan el cambio de algunos procedimientos en el sistema jurídico.
Tienen razón los jueces, no solo los que se han hecho famosos gracias a su asiduidad en las investigaciones de los granujas más notorios, sino todos los jueces.
El público en general solo cree en ellos, aunque guarde algo de sus creencias para la Policía, que a pesar de no haber impedido la prevista contienda entre hinchas salvajes, ha detenido a los tres hermanitos que mataron a un hincha del equipo contrario. Se conoce que la familia que mata unida permanece unida, pero ahora van a coincidir en la misma celda.
Hay que apresurarse para que los jueces tengan cuanto antes lo que reclaman. Más medios y penas mayores. También el retraso de la prescripción de delitos.
La Justicia no puede ser un «cachondeo», como dijo alguien que precisamente ahora está ya dentro de una cárcel.
Darles lo que piden será la única forma de que creamos todos que es mejor no pedir nada que pedir que nos hagan justicia.
Aunque esta sea de linaje divino, conviene verla antes de que nos llegue la última hora.