TRIBUNA
Los Derechos Humanos

H ola!, me llamo Ghana, y vivo en Nigeria; tengo 16 años, pero no sé sumar, leer, ni escribir, algo que tú aprendiste cuando tendrías 5 años, ¿y sabes por qué no?, porque vivo a 4.800 km de ti, esa es la distancia que me separa de los Derechos Humanos. Sé que según los DDHH, todos somos iguales, sin distinción de raza...o eso se supone, porque mi piel es oscura y no tengo educación porque desde pequeña empecé a trabajar con mi madre en las tareas de casa. Además aquí no hay sanidad, yo no puedo ir al médico cuando toso como tú, y mucho menos me pueden dar medicinas para curarme.
Pero eso no es lo peor, lo peor es que sé que tú eres libre de ir a donde quieras, tomar tus propias decisiones y ser escuchado, pero yo no, y no puedo dejar de preguntarme por qué, siendo tan humana como tú, no tengo esos Derechos, que deberían ser de todos. Yo estoy atada aquí, y no me gusta, me asusta que pueda explotar una de las bombas enterradas de los campos cuando yo o mi hermano estamos allí y eso que un Derecho es tener asegurado nuestro bien estar.
Se dice que se está avanzando mucho, que ahora más gente tiene acceso a los Derechos Humanos, pero no entiendo por qué, para empezar, no los tuvimos todos desde su publicación, desde su inicio, lo que se debería haber hecho era aplicarlos a todos por igual, e irlos mejorando con el tiempo, y no aplicarlos a algunos, y a las personas del tercer mundo, no; sé que la intención de Naciones Unidas al crearlos, era maravillosa, y pensada para todos, pero es obvio que no se llevaron a cabo tal y como lo pensaron, porque yo no tengo los mismos Derechos que tú.
Seguro que alguna vez pensaste: «Qué suerte tiene», de una persona que tenía más privilegios, o simplemente más cosas que tú, pues ese sentimiento es mi día a día, pero aumentado, al despertarme pienso en la suerte que tienes de poder ir trabajar o estudiar y de poder ir a donde quieras, y, al acostarme, pienso en la suerte que tienes de tener una casa digna donde vivir con tu familia; son cosas que a ti te pueden parecer básicas, pero si vienes aquí, y miras este otro mundo, esta otra realidad, te darás cuenta de que eso, es un privilegio enorme, y que quien lo tiene, lo valora como su tesoro más preciado, mientras que donde tú vives, Derechos como la educación se miran como una obligación que nadie quiere, y es que, si te pararas a pensar en qué harías si no pudieras leer esto, en qué harías si no tuvieses una cama cómoda y caliente donde dormir, si no tuvieses fuerzas ni para caminar por culpa de una enfermedad que no te pueden curar porque no hay medios suficientes, si no tuvieses libertad para elegir lo que quieres ser el día de mañana, para elegir cómo será tu vida, si te quitaran ahora mismo todos esos Derechos Humanos, dime, ¿no los echarías en falta, no te sentirías desgraciado/a, no te preguntarías por qué no tienes algo tan esencial como eso? Bien, pues esas son mis preguntas de cada día, que aún hoy, siguen sin resolverse.
Yo miro a los Derechos como si fueran una estrella, tan brillantes, pero tan distantes, y tengo tantas ganas de tenerlos, como cuando tú eras pequeño, de tener tu juguete favorito.
Espero, que cuides y respetes tus Derechos como los de los demás, porque yo, que no los tengo todos, te digo, que son lo más valioso que te darán jamás.