RÍO ARRIBA
Pásame la recortada
P ero, vamos a ver Senén, por qué tienes esa cara de malas pulgas… ¿Que por qué, me preguntas?, ¡no fastidies, hombre! ¡Como que no hubiese motivos! Se despierta uno por la mañana y, en cuanto enchufas la radio, se te hace la sangre vinagre, que si al Urdangarín le quieren dar un trato de favor y privarle de no sé cuántos años en la trena (¡a una mazmorra lóbrega lo mandaba yo!), que si el Rato tocaba la campana en Bankia y todo Dios lo celebraba como el nuevo Mesías, y ahora resulta que se embolsaba mantecones de pasta mientras los del Banco de España hacían calceta, que si nuestro país es, después de los americanos, el segundo donde mayor nivel de desigualdad existe, y así hasta la náusea, cómo no se le van a revolver a uno los hígados, carajo, esto es para mear y no echar gota… No te pongas así, Senén, que algo se está haciendo para parar estos desmanes… ¿Parar? ¡Qué dices, desdichado! ¡Esto no se acabará nunca! ¡Pero si no se enteran o, peor aún, no se quieren enterar! Míralos, sentados en sus escaños con cara de patricios y panolis, escupiéndose memeces unos a otros, ajenos a la realidad, incapaces de solucionar los problemas del pueblo, al que mentan sin rubor alguno, y luego se extrañan de que la gente les dé la espalda, que aparezca esa casta de profesores y marxistas de salón y se lleven los votos, ¡este país está lleno de hambrientos y de familias desesperadas!...Bueno, el 18% del personal vive de la economía sumergida, no hay tanto paro como dicen, Senén… ¡No me vengas con cifras! ¡A mí me vale con que un solo niño pase hambre y un solo hombre hecho y derecho, con ganas de trabajar, esté pidiendo en una jodida esquina! No puede ser, no puede ser, que alguien se deje media vida currando del alba al oscurecer y un buen día esté de patitas en la calle, sin más horizonte que los azulejos de su cocina, eso si no la tiene hipotecada, y si me sueltas que soy un demagogo te parto la cara… Vamos, Senén, respira hondo, cálmate, hombre, que te va a dar algo… A quien le va a dar es a más de un político, que el personal está al borde de la sublevación, exasperado, enfurecido, que es verdad que tragamos mucho, pero hay un límite, te lo digo yo, un límite, aquí va a ver carreras dentro de nada, ¡cuánto majadero va a tener que abandonar el sillón de toda la vida! Y los que quedan aún por rascarse las pulgas en un calabozo… Bueno, Senén, a mí me parece que exageras, que lo ves todo negro, la macroeconomía va mejor, la bolsa, la prima de riesgo, mírame a mí, Senén, yo me tomo las cosas con serenidad, ahora mismo lo único que me concierne es ir a ver al director de mi banco, un tipo cabal, así que, déjate de lamentaciones, Senén, y pásame de una vez la recortada?.