FUERA DE JUEGO
Falta la cautelar
H ace un puñado de años la indignación ciudadana forzó a los partidos mayoritarios a poner en marcha un plan antitransfuguismo en España. Los tamayazos y demás artimañas para conseguir cuotas de poder aquí y allá obligaron a PP y PSOE a ponerse manos a la obra para cerrar la puerta a los que hacían quiebros para derribar gobiernos y pagar favores presentes o futuros. Les costó decidirse pero la situación era tan bochornosa que no les quedó más remedio que pactar y promover unas normas que a los primeros que perjudicaba era a ellos mismos, porque se cerraban muchas puertas de futuro.
Ahora el problema se focaliza en la corrupción y de nuevo todo son pegas para implantar de una vez creíble y efectiva fórmulas que sirvan para paliarla. Unos y otros siguen erre que ‘ere’ dando correa al asunto intentado evitar verse obligados a poner un marco normativo que sirva de cordón sanitario frente a la corrupción sin que sean posibles las excepciones.
Pero urge hacer algo eficaz. El espectáculo que presencian los leoneses en las últimas horas evidencia que son imprescindibles normas nuevas para afrontar las situaciones novedosas. Un político no puede tomar posesión de un despacho en una institución pública un puñado de horas después de salir de una prisión incondicional. Deberá existir como mínimo una ‘cautelar’ porque sigue imputado por nosecuantos delitos aunque hayamos vuelto a presenciar una españolada de pandereta haciendo robinhús de personas a las que la Justicia ha puesto en cuarentena.
Hay que respetar la presunción de inocencia del modo más escrupuloso —en España no suele hacerse— pero también hay cosas que hacen chirriar el sistema. Como que un interventor encausado en dos procesos por actividades relacionadas con la misma institución en la que trabaja pueda seguir siendo el máximo responsable del control de los dineros. Algo falla si no existen cauces para evitar estos sinsentidos.
En cuestión de semanas empezará la elaboración de candidaturas y sólo en el marco de la provincia de León existe una importante lista de condenados —más de uno por arreglar las cosas con los puños— e imputados a los que los partidos les crearán la excepción necesaria para que puedan retener el sillón. Urge una reforma pero quiénes deben hacerla siguen mirando para otro lado para protegerse unos a otros.