Diario de León
Publicado por
miguel á. varela
León

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S iempre pensaste que lo que Manuel Vázquez Montalbán había puesto en boca de Pepe Carvalho en aquella novela que tenía algo de predestinación titulada Los pájaros de Bangko k había sido un extraordinario eslogan turístico, un feliz hallazgo poético. El detective de Manolo había invitado a cenar a su vecino y había preparado los volúmenes que iban a arder esa noche en la chimenea. Pepe quema libros que había leído en su momento para evitar la tentación de volver a leerlos en la vejez. Un conjuro contra el inevitable paso del tiempo tan inútil como cualquier otro. Tras la cena, Carvalho sirve una copa de orujo del Bierzo helado y suelta la definición más hermosa que nunca antes se había hecho sobre esta región comarcal o comarca regional o lo que sea este pedazo de suelo regado por la cuenca del Sil.

—Piérdete en el Bierzo un día. Es una región mágica que a veces desaparece sin que nadie se dé cuenta.

Y te quedaste fascinado con aquella ambigua precisión, que incorporaste al repertorio y que has repetido hasta la saciedad viniera o no a cuento. Y que no has entendido hasta ahora. Además de un buen poeta y un escribidor patológico, Montalbán era un perspicaz analista, capaz de explicar las grisuras del franquismo a través de la copla, las contradicciones del PCE mediante la parábola del culo de la camarada y los claroscuros de un país a partir de un equipo de fútbol.

No era un eslogan dichoso ni una frase para camisetas lo que nos había regalado Manolo en aquel diálogo de sobremesa. Era una profecía, colocada en la misma novela en la que nos dejó pistas sobre su propia muerte, en el aeropuerto de Bangkok.

La profecía de Manolo, esa desaparición de una región mágica que se nos va sin que nos demos cuenta, se está cumpliendo. Una institución tan poco poética como el Instituto Nacional de Estadística no deja lugar a dudas: este año somos 1.817 habitantes menos que el pasado, lo que equivale, más o menos, a la desaparición en doce meses de los habitantes de un municipio medio como Cubillos del Sil.

La capital de la región mágica ha perdido 1.182 vecinos en dos años y ayuntamientos como el de Barjas, con 203 habitantes, están ya condenados a desaparecer, y no precisamente por arte de magia. Desde el inicio de la crisis, en 2008, esta tierra ha perdido unos 10.500 afiliados a la Seguridad Social, en un porcentaje de caída que duplica la media nacional.

En la comunidad castellano y leonesa, dirán algunos, dos de cada tres municipios han perdido población. Pobre consuelo: mal de muchos, epidemia. Pero la profecía de Manolo iba dedicada a esta tierra, hermosa para perderse en ella cuando el cómputo demográfico marque nuestro destino y ya nadie la habite.

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