Diario de León

Publicado por
Venancio Iglesias Martín CATEDRÁTICO DE LITERATURA
León

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Y antes que nada le recuerdo que «corruto» es palabra que usa Quevedo. Sí hombre, claro que sí. Todos somos corruptos y corruptibles y por tanto, todos vamos a ser pasto o del gusano o del fuego que todo lo limpia y purifica, según dice un cuasi filósofo franchute (¡anda, que no son listos lo franceses!). Todos, menos o Más, lo semos. (En el mitin doña Cospe pregunta ¿cuántos estáis afiliados? Y una loca responde: —Semos doscientos. Y doña Cospe dice: —De acuerdo, pero se dice somos. Y la loca: —¿Usté también es, señá ministra?) Es broma, es broma. Doña Cospe es guapa e inteligente. Bah, que me cae bien y teniendo en cuenta cierta misantropía y cierta misoginia que «me se enraiza» en la ingle, pues es mucho piropo.

Todos debemos ser comprensivos con la pobre familia Pujol, tan denostada. Hay gente tan bruta en este país, que ni respeta la presunción de inocencia con un hombre que se bajó del trono de Dios para tronar por su construcción de la Cataluña del Imperio... aragonés del Mediterráneo. Menos mal que tenemos mala memoria. No te preocupes Yordi, que no es que tengamos mala memoria es que olvidamos pronto igual que todos... los corruptos:

—¿Cómo tiene tanto dinero, hombre de Dios?

—No me acuerdo, pero me parece que fue una herencia.

¿Memoria? Yo por ejemplo y un amigo mío albañil hemos olvidado los paraísos fiscales donde metimos la pasta (risa del cajero cuando vio a mi amigo con pretensiones de guardar una caldereta de argamasa).

Probe Granados, probe, probe, probe . Tanto tiempo sacudiendo moralina, tanto tiempo cerquita de la pasta gansa y no iba a encontrar pegamento para los dedos. De los golfos de Andalucía y el dinero de los parados no voy a hablar. Como es una región históricamente deprimida... Allí los braceros y aceituneros ya tienen un ayayai hondo para cantarle a la luna o a la Macarena según pete, mientras la pasta escapa por la cloaca. ¿Y el Gürtel? ¡Uy! Casualmente Gürtel creí que era palabra alemana que significaba «correa» o sea... ya me comprende, el tío que mueve engranajes, pero ayer me di cuenta de que también significa «cinturón». ¡Ele la grasia! Los del partido nos regalan cinturones electrónicos que se aprietan con un mando a distancia y nos envían un mensaje que baja de la nube: —Todos somos corruptos, así que poneos a ahorrar y a seguir al pie de la letra los consejos de Hacienda para que salgamos(sic) de la crisis! ¡Ele la grasia! Y Octavito, el de Trapiello apostilla: —Que dijo el prior que trabajéis que ya merendaremos.

Todos somos corruptos y corruptibles. Lo que pasa es que, a los que somos corruptibles con una mano delante y otra detrás, no se nos acerca nadie a darnos el tres o el cuatro por ciento de la línea del Ave. Lo reconozco. ¿No te parece, pisha?

A mí lo más que se me acerca, es un electricista con cara de «calambrazo»: —¿Le pongo el Iva? Y yo lo que le digo es: —¡Ay, si me pusiera usted el Ave! Y es que el Iva es una cantidad gorda del veintiuno por ciento, mientras que es una miseria el tres por ciento del Ave.

No, Doña Cospe. Nosotros los de la llana, el pico y la pala, los funcionarios de poco pelo, los pequeño-burgueses, los profesores, los jubilados y otras gentes de mal vivir, esos a los que llamáis ciudadanos de a pie, somos más corruptos. Lo que va del tres hasta el veintiuno por ciento.

Yo cuando escamoteo el IVA en comandita con el electricista, soy tan corrupto o mucho más que Bono, Correa, Fabra o la «familia esa catalana» muy honorable que sólo escamotean el 3 o el 4 o hasta el 6% ¿Qué es un 6 frente a un 21?

Todos somos corruptos, todos tenemos que gestionar la propia mierda, pero los de a pie, nos vemos obligados a gestionar también la vuestra ¡y a qué precios! Ya Montoro nos ha dado un aviso: —No habrá que tocar el IVA. Y Octavito el de Pedro: —Ay, Dios. O sea, que ya lo ha pensado y lo ha desechado como un mal pensamiento. ¡Malo, güele mu malamente!

Ya verás cómo surge un impoderable y nos mete a la mayoría más corrupta un 23 o 25 % de Iva.

Cuando Montoro lo decía, yo tenía una sonrisa de coneja empreñada recién, porque leía lo que sus palabritas querían decir: —Si no estuviéramos ya en período electoral s’os Iva-is a enterar.

Pero que no cunda el pánico; en Grecia, pobrecitos, pagan un IVA de 23 y 25% y los sueldos a la mitad. Y Octavito el de Trapiello: —Ele la grasia de Gresia, pisha. La Grecia es clásica porque es modelo.

Ya verás cómo Montoro le consulta a los griegos si resulta agradable ese impuesto y nos dice que sí, que es política muy socialista. Y en aquella hora (letanía de la buena muerte), a pagar lo que se han levantado CC AA los CC OO y las ugetés y todos los demás presuntos. Es decir, a morir por Dios y por España (con Cataluña dentro, claro).

—Yo escondo un poquito de mi dinero y tú escondes de lo tuyo, pero agarras de lo de todos, ji, ji, un miserable tres o un cuatro por ciento: una fruslería.

Apólogo de Olleros. Eran los tiempos de Roldán (he olvidado... me parece que era un tío gordito y calvo y no sé si Roldán y la que te roldanaré morena eran de los Hunos o de Hotros). Luci, o séase, Luciano bajaba de coger un par de calderos de carbón de una veta que asomaba entre la arcilla del monte, cuando se topó de manos a boca con la guardia civil, como es normal:

—Por qué ha cogido usted ese carbón de la empresa.

—Coño, porque tengo frío.

—Pues ya está usted devolviéndolo a su dueño (Hulleras de Sabero y Anexas había cerrado ya después de llevarse hasta el paisaje).

Ni corto ni perezoso mi amigo Luci, soltó los calderos y se encaró: —Cago’n mi madre. Lo devuelvan ustedes, si quieren. ¿Por qué no van a buscar a Roldán?

Los guardias apretaron el mosquetón y se fueron riendo para su capa. Y Luci con sus calderos para la suya.

—¡Sí, sí, sí. Todos somos corruptos! Unos más que otros. Los pobres, cuando Hacienda mira para otro lado, escaqueamos el veintiuno por ciento. ¡Que insolidarios somos! Porque con ese dinero escaqueado se podría pagar ese miserable tres por ciento de los de arriba. ¡Que no es nada, pisha! ¡Que no!

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