La opinión del lector
Nadie es profeta en su tierra... y menos en León
C omo leonesa que soy y amén de creer tener respeto por la estética de mi ciudad y cariño por mi tierra, me pregunto: si se construyera una iglesia en León, ¿de qué material me gustaría que se hiciera? Pues pensaría en un material natural. Sin dudar pensaría en piedra. Dado que soy de León y orgullosa de serlo, me gustaría que la iglesia se construyera con una piedra de nuestra tierra. Se da la casualidad de que la mayoría de nuestras iglesias están construidas con una piedra de León, la piedra de Boñar y que la mayor parte de nuestros monumentos y edificios históricos y emblemáticos son de esta piedra. Tenemos el Palacio de los Guzmanes, el edificio del antiguo Ayuntamiento de León, la iglesia de San Martín, la iglesia de San Claudio, el edificio Carnicerías, el Parador de San Marcos, San lsidoro (de piedra de Boñar entre otras), la Catedral de León (de piedra de Boñar entre otras), la iglesia de la plaza del Grano, el palacio del Conde Luna, el convento de las Concepcionistas... Todos ellos son envidia y objeto de visita de miles de turistas año tras año.
A tal casualidad que se está comenzando a construir una nueva iglesia en La Lastra, pero no, los diseñadores no han pensado en revestirla con un material nuestro. Han decidido adornar su fachada con una arenisca de Burgos. Evidentemente cada quién tendrá sus motivos para elegir lo que elige, motivos que espero sean «éticos y dignos». No sé muy bien cuales son pero si sé el argumento que han dado: «La piedra de Boñar es mala». Esto es lo que nos indigna: el calumniar un material para justificar la elección de otro. Mentir sobre nuestro material es dilapidar el trabajo de 60 años realizado por tres generaciones y que han peleado (y seguirá haciéndolo) por seguir extrayendo, elaborando y vendiendo la piedra más representativa de nuestra tierra.
Es mezquino «denostar vilmente» a una cantera que durante décadas ha generado trabajo directo e indirecto en León. Es injusto, inmoral y falto de clase el «engañar» sobre la calidad de nuestra piedra para tapar los verdaderos motivos de una elección de material de cualidades físicomecánicas de más bajo rango.
Sin caer en «sentimentalismos» hay varios hechos que se pueden constatar con los resultados de laboratorio que cada empresa hace de sus materiales y que son publicados en revistas y anuarios de la piedra.
No decimos que la arenisca que han elegido sea mala, ni mucho menos. Es un buen material. Lo que no vamos a permitir es que nadie calumnie «lo nuestro»...
No esperamos que ningún arquitecto de León ayude a nuestra empresa ni utilice un material autóctono de gran calidad. Lo que sí es de esperar y de exigir es un mínimo de ética y moral que impida «asesinar» con argumentos falsos la reputación y cantidad de nuestra piedra de Boñar.
Como dice el refrán, «Nadie es profeta en su tierra» aunque yo prefiero otro: «A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle».