OPINIÓN
EDITORIAL: El proyecto de Perrault no debe perder su elemento más básico
Las obras del Palacio de Congresos que se desarrollan en la antigua Azucarera Santa Elvira han sufrido una grave crisis que sólo se ha superado gracias a la labor de su arquitecto Dominique Perrault. Cuando se ha escuchado tantas veces que la financiación para el proyecto estaba totalmente garantizada y que las obras marchaban a buen ritmo con la colaboración de todas las instituciones, existió un intento por parte del Ayuntamiento para cercenar de manera notable el singular proyecto ideado por el arquitecto francés que ahora se frena. La cubierta fotovoltáica llegó a ponerse totalmente en cuestión y sólo la visita de Perrault en persona permitió que se pudiese evitar ese deseo de mutilar la obra en el que precisamente había sido configurado como el elemento más básico de un edificio que aspira a convertirse en algo emblemático como ya ocurrido recientemente con otras obras realizadas en León como en el caso del Musac o del Auditorio Ciudad de León.
La intervención de Perrault ha forzado que el proyecto se retome en todos sus extremos y ayer mismo se confirmó desde el Ayuntamiento que se está realizando la construcción de esa cubierta que fue decisiva para que la recuperación de la antigua azucarera para el futuro de León se encargase a Perrault.
Es verdad que el Palacio de Congresos plantea serios interrogantes en algunos aspectos sobre su viabilidad pero también es cierto que es el propio Ayuntamiento el que ha defendido que hoy por hoy sería más caro intentar parar la obra y asumir todas las indemnizaciones necesarias que seguir adelante y cumplir los contratos. Parece que existe una grave contradicción si se intenta depreciar a estas alturas un proyecto que una vez que se ha apostado por ella debe completarse en todos los extremos.