NUBESY CLAROS
Cazados
E scondidos o a la vista, los radares de Tráfico son una faena. Como los impuestos de Hacienda; o ya puestos, la cajera de las tiendas o la taquilla en el cine. Es lo que tiene vivir socializados. Te hacen una carretera y con ella te imponen un límite; te ganas un sueldo y te descuentan la mitad. Te dan un servicio y te lo regulan, y si no cumples te multan. ¿Y? ¿Normal, no? En la mayor parte de los casos sí. A nadie se le ocurre poner el grito en el cielo si se agarra por la solapa a quien intenta subir a un avión sin comprar el billete o se empeña en hablar por el móvil durante el vuelo. Pero, puestos al volante, ahí vamos los ciudadanos en tropel poniendo nuestros reales encima de la mesa al grito de ‘¡esto es sólo afán recaudatorio!’; y partirnos la camisa cuando nos multan por incumplir la ley.
Respetando el derecho a la pataleta, incluso la discrepancia con todo aquello que se nos impone, hay que reconocer que los debates sobre tráfico, velocidad y aparcamiento serán siempre un punto de fricción no sólo entre el infractor y la autoridad, sino entre el chul@ que siempre tiene que tenerla más larga y los ciudadanos que nos sacudimos el cabreo cuando nos atizan el multazo pero aceptamos que, lo entiendan o no el corazón o la barriga, hay motivos que debe imponer la razón.
Personalmente encuentro discutibles algunos límites. El sistema de puntos me parece un acierto, porque la irresponsabilidad al volante no es cuestión de dinero, sino de conductas punibles. Pero ¿son comparables las infracciones que se sancionan? ¿Es un delincuente en igual medida quien se despista en una autovía urbana (términos que ya en sí son un disparate) o pasa en ámbar un semáforo que quien supera en 70 kilómetros el límite establecido?
Infractores todos, al fin. Por eso no acabo de entender las polémicas sobre radades ocultos. ¿Alguien se plantea que un inspector de trabajo avise a una empresa que mañana va a comprobar si todos los que están allí están dados de alta? ¿Advierte un inspector de sanidad de que se retiren las mayonesas caducadas en un restaurante que va a visitar la semana que viene? ¡Por favor! ¿Tiene que avisar Tráfico de cuáles son los tramos en los que se va a exigir el incumplimiento de los límites? ¿O pretendemos que este sea un universo a margen de las crecientes tolerancias cero?
Suena como si el asesino achacase a la Guardia Civil exceso de celo al detenerle por un quítame allí unas yugulares seccionadas. A cumplir. Y punto.