NUBESY CLAROS
¿Paciencia?
A nda ya! ¿Paciencia? Esto no tiene ni siquiera que ver con la pandemia electoral. Y debe ser lo único. Pero ¿de qué vamos? Basta ya de burla. ¿Plazos a la minería del carbón? ¿Promesas? ¿Esperanzas?
¡Por favor, un poco de dignidad! Abandono, incumplimientos reiterados (delictivos, porque no acatan la ley por ellos mismos firmada); indiferencia absoluta, ignorancia y desprecio. Eso es lo que ha vivido, y se agudiza con el persistente silencio, el carbón y cuanto le rodea. En León, a mayores de otras consideraciones que ya repugna reiterar, eso es lo que se afila de forma hiriente en empresas, familias, comarcas, actividades inducidas, economía propia y dependiente,...
¿Qué merece la pena más, un golpe de descabello certero y diestro o una miríada de cortes aleatorios y distraídos que desangren lentamente ante la indiferencia y la prepotente ignorancia? Lamentablememente la minería del carbón sabe desde hace ya demasiado tiempo que su destino es la cruceta, pero su sino es la agonía lenta.
Aun siendo patéticamente innecesario, ese no es el drama. Se pone de lamentable actualidad aquella máxima adolescente de ‘no hay mayor desprecio que no hacer aprecio’.
No es necesario borrar de un plumazo un sector que con los ajustes necesarios (a los que grita estar dispuesto desde hace tiempo) tiene cabida en el modelo energético y también económico. No cabe penalizarle por los pecados del pasado ante los deslices del presente y los excesos que en cuestión energética cabe adivinar en el futuro. Porque cambian los protagonistas, pero se mantiene el esquema. Prima por prima, lobbie por lobbie; desmembrar el escenario existente (de reserva estratégica del carbón a eólica renovable, de fotovoltaica prometedora a garantía de suministro) no aporta soluciones mejor estructuradas para la res pública que las anteriores.
No hace falta ni llegar a ese punto. El carbón autóctono, por no pedir, ya ni pide argumentos razonables. Reclama apenas claridad en los horizontes de quienes hace tiempo sentenciaron, con razón o no, que aquí no había más pescado que vender.
Una parte de la minería tiene futuro, si se quiere. Pero, como todos los sectores, requiere un horizonte despejado para el inversor. Si se quiere. ¿Que hay sentencia de muerte, sin más, sin atender a argumentos? Bien. Que se diga claramente. Así, por fin, el sector sabrá a qué demonios atenerse.