LA LIEBRE
Punkys
A Miguel Costas le abrieron la cabeza con un cenicero o una botella, no se sabe muy bien, en un concierto en La Mandrágora el 4 de febrero de 1983, cuando Siniestro Total cantaba aquello de Ayatollah no me toques la pirola, Me pica un huevo u Opera tu fimosis. Ser punky tenía sus riesgos, más allá del coma etílico, que te compararan con Mecano o hacerse mayor para volver a León sin perder la esencia, como hizo esta semana, a las tres décadas del incidente. Fue el jueves en un concierto en el Gran Café, un día después de que los dos partidos políticos mayoritarios escenificaran su espectáculo punk de lanzamiento de precampaña electoral, sin crestas, pero con mucha provocación a los ciudadanos para excitarlos con el fin de que vayan a las urnas. Allá ellos después con los resultados.
El PSOE se soltó la melena con la presentación de la lista municipal de andar por casa, en su sentido más literal, toda cargada de militantes anónimos para intentar que se reconozca una propuesta de izquierdas, casi en la intimidad de la reunión de la comunidad de vecinos desde la que quiere reconquistar el Ayuntamiento. No hicieron mucho ruido; lo más punk fue ver a Pepe Giménez en el número 27 de la candidatura, a la espera de que les eche una mano Zapatero en la campaña, si es que acaba de volver de los viajes esos que le han dado con el Club de los 60 para visitar países exóticos.
Mientras, el PP petó el Conde Luna para definir a quién le daba el abrazo más grande Antonio Silván, como si en la intensidad de la palmada quedara impreso el número que ocuparán los aspirantes en el turno de la candidatura municipal, la lista a las Cortes o el puestín de la Diputación. «Renovación, centrismo y moderación», repitió el nuevo oráculo de los populares leoneses, no se sabe muy bien si como bases de campaña o porque se le atascó el diccionario de sinónimos y antónimos con el que es capaz de construir un discurso de 5 minutos y tres palabras. Menos mal que el toque punk lo puso el alcalde de Burón, Porfirio Díez, al que Eduardo Fernández saludó al grito de «siempre es bueno contar con alguien de centro» como si reinterpretara aquella de Más vale ser punky que maricón de playa.
Para ambientar, ya he vuelto a escuchar los éxitos que el grupo de Costas recopiló en Ante todo mucha calma. No queda de aquí a mayo matraca sin que se le escape a alguien un botellazo.