LA VELETA
Más bipartidismo
E l PP está evidentemente muy desgastado por la gestión de la crisis y por la corrupción, y lo ha acusado en Andalucía, pese a que conserva la segunda plaza, a gran distancia del primero de los nuevos partidos (mantiene 33 escaños frente a los 15 de Podemos). El buen resultado andaluz del PSOE es sin duda mérito de Susana Díaz —la lideresa ha limitado con rigor las injerencias del PSOE federal en campaña y ha limitado a dos las apariciones de Sánchez—, quien ha conseguido su objetivo a costa de perder imagen en el resto de España: acertaban las críticas al estilo de campaña impuesto por la presidenta andaluza, que ha sido calificado de peronista por algunos analistas, ya que ha prescindido de las ofertas programáticas para que primara un cierto sentimentalismo intimista y un tanto arcaico. El estilo abrupto y arrabalero de Díaz en los debates electorales que hicieron brillar incluso a su antagonista Moreno Bonilla ha resultado eficaz pero la aleja de la consideración de líder estatal a que aspiraba, lo que consolida indirectamente a Pedro Sánchez.
Por ahora, Podemos y Ciudadanos están lejos de la hegemonía que pretendían y que les hubiera podido valer para promover un cambio de régimen. Con apoyos como el conseguido en Andalucía, Podemos podrá influir en la opinión pública y en el proceso político, pero su pretensión de abrir un periodo constituyente deberá ser discretamente archivada, al menos por ahora. Asimismo, Podemos y Ciudadanos, incontaminados y casi sin historia, quedarán en una posición incómoda al tener que mantener intacta su virginidad. En España, las elecciones municipales y autonómicas han anticipado históricamente el resultado de las generales. La victoria de González de 1982 empezó a presagiarse con el magnífico resultado del PSOE en las municipales de 1979. La victoria de Rajoy en 2011 fue precedida por un magnífico resultado sin precedentes en las municipales y autonómicas de unos meses antes. En estas municipales y autonómicas de mayo, el PP, que viene de muy arriba, tendrá que bajar necesariamente, lo que beneficia al PSOE, si sabe sortear o al menos controlar la amenaza de Podemos. El PSOE está todavía débil, pero el viejo partido conserva una gran estructura territorial muy arraigada que le permitirá presentarse en el 95% de los ayuntamientos. con 7.200 candidaturas y 62.000 candidatos. Y en el nivel municipal, las razones del voto son menos etéreas e ideológicas que en las elecciones parlamentarias, por lo que Podemos, que tan sólo se presentará en unas pocas localidades, tendrá mayores dificultades para competir con las formaciones clásicas de la izquierda. El PP tendrá mayores dificultades para aguantar el tipo en las actuales circunstancias, pero todo indica que el bipartidismo imperfecto, que habrá de convivir con otras opciones, está lejos de haberse extinguido. Además, el tiempo y la bonanza económica juegan a su favor.