La opinión del lector
Recordar Hadamar,
70 años después
A ntes de que la Alemania nazi decidiera el exterminio de los judíos europeos bajo el eufemismo de la ‘Solución final’, Hitler firmó una autorización secreta para matar a los enfermos incurables. Para esta acción criminal se utilizó el eufemismo de la eutanasia, ejecutándose en seis hospitales psiquiátricos, entre ellos el de Hadamar. Los verdugos fueron médicos y psiquiatras. El nacionalsocialismo inventó las cámaras de gas para eliminar a los enfermos mentales incurables y, después, las empleó para el exterminio de los judíos europeos. Hadamar fue el preludio de Auschwitz, es decir, la solución a la «cuestión social» precedió a la «solución a la cuestión judía». Las víctimas de esta masacre médica fueron unos 200.000 enfermos en Alemania y Austria y otros 100.000 en los países ocupados por el III Reich.
Se ha escrito mucho sobre la liberación de los campos de exterminio nazis y muy poco sobre la de los manicomios. El de Hadamar fue liberado por tropas estadounidenses el 26 de marzo de 1945, hoy hace 70 años. La situación era deplorable. Allí fueron vilmente asesinados miles de enfermos, primero con cámaras de gas y, más tarde, con inyecciones letales de barbitúricos.
Las víctimas de la eutanasia nazi son las más desconocidas y olvidadas de la tragedia que provocó el nacionalsocialismo en Europa. Recordarlas es devolverles parte de su dignidad. Visitar hoy el memorial de Hadamar es algo que deberían hacer los profesionales sanitarios para ver qué aberraciones se pueden cometer desde la Medicina. Hadamar, como Auschwitz, debería formar parte de la conciencia de ser europeos.
Hospital Monte
San Isidro de León
H ace unos días falleció mi padre en la unidad de paliativos de este hospital, lo mismo sucedió con mi madre en el año 2005. Escribo estas líneas por dos motivos: El primero es para agradecer la profesionalidad, la atención médica y los cuidados que recibieron mis padres y nosotros mismos, su familia, por parte de la doctora, las enfermeras, auxiliares y celadores.
Ha sido un trato excelente, emotivo, cariñoso, paciente y sanitariamente impecable.
El segundo es para pedir a la administración autonómica del PP, sensibilidad con los ciudadanos y que termine con sus recortes en los servicios públicos y sobre todo en los sanitarios. La única diferencia entre estos diez años que han pasado entre el fallecimiento de mis dos progenitores ha sido, la evidente falta de personal y de medios que hay en el centro, si bien es cierto que se han aumentado las camas de paliativos, no es menos cierto que el recorte en personal y en recursos sanitarios, es mucho más que evidente para cualquiera que haya pasado por allí en los últimos años.
Por favor no jueguen con nuestra salud. Aún con la escasez mencionada, ni mis hermanos ni yo hemos visto, un solo mal gesto, impaciencia, falta de atención, o falta de cariño por parte del personal de la Unidad de Paliativos del Hospital Monte San Isidro durante estos tristes días de estancia en él. Mis más sincero agradecimiento a todos.