Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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R ajoy ha pedido el voto de los «seres humanos normales». Es decir, de todos menos de Willy Toledo. La frase ha dado para titulares, tertulias y ocurrencias en Facebook. Pues esto es solo el principio, al final de esta campaña ningún candidato estará libre de gritar ¡viva Honduras! cuando esté dando un mitin en Albacete. A mí la petición de don Mariano me parece razonable, aunque quizá algo amplia. En cambio, Pedro Sánchez la ha considerado «excluyente». Ah, las declaraciones políticas. Felipe González la ha armado por afirmar en una entrevista que Pablo Iglesias le recuerda a Aznar. Al dirigente de Podemos la comparación le ha sentado fatal y ha contestado: «ellos dos se parece más, ambos son favorables a los consejos de administración». Paradojas del capitalismo gastronómico, lo declaró en un desayuno informativo en el Hotel Ritz, que es donde toman el croissant quienes llevan monóculo. Lo cierto es que no termino de verles a ninguno de los dos el aire con el susodicho, salvo porque de noche todos los ombligos son redondos, los de derechas y los de izquierdas. En el XIX por menos ya te retaban a duelo. Y es que el lenguaje de las declaraciones políticas está lleno de trampillas. A poco que se descuide el candidato ya le ha puesto a huevo al rival un juego de palabras, una rima fácil, una malévola asociación de ideas. A lo de «seres humanos normales» se le puede sacar chispa, pero tampoco da para un corte circuito. Lo que importa es que le hemos entendido.

En estos tiempos extraños la normalidad pasa por extravagancia. Sin embargo, no creo que los ciudadanos tengan nostalgia alguna de un pasado mejor, pero urge que volvamos a sentir que la política no es el obstáculo para lograr una sociedad mejor, sino uno de los caminos para conseguirlo.

¿Son el popular Silván y el socialista Diez seres humanos normales, en el sentido utilizado por Rajoy, es decir, normalidad como contrario a extremismo? Sí, como supongo que también lo son otros candidatos, aunque no todos. Luego, estos serán de tomar las patatas Blas picantes y aquellos sin picar. Normal. Uno mismo escribe pensando en los lectores normales. Lo que incluye a todo el mundo, salvo, en efecto, a Willy Toledo. A ese no.

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