EDITORIAL
Vigilancia de edificios por el bien de todos
El control de la situación en la que se encuentran los edificios de las ciudades se ha convertido en un imprescindible servicio que tienen que prestar los ayuntamientos. El paso del tiempo, especialmente en el caso de edificios construidos en épocas donde no se tuvieron en cuenta unos mínimos criterios de calidad, genera problemas evidentes.
Ya no se trata sólo de una cuestión que afecta a los propios moradores de los inmuebles. En ocasiones supone un riesgo cierto para las personas que circulan por las calles como peatones o con sus vehículos y que se merecen un mínimo de garantías de que no se le va a venir encima literalmente un trozo de un edificio.
La llegada de la crisis ha generado un notable deterioro en muchos edificios al no realizarse labores de mantenimiento pero ha frenado en seco esa permanente renovación que favorecía el sector inmobiliario con la construcción de casas que sustituían a otras más viejas. Y con ese panorama es hace imprescindible el que los ayuntamientos, en este caso el de León, actúen en este problema.
La ciudad fue pionera en su momento a la hora de poner en marcha las inspecciones técnicas de edificios. Ahora la labor debe continuar y es importante que se actúe con celeridad y contundencia en cuanto se detecte la existencia de problemas. En ocasiones han existido inmuebles que presentaban un riesgo cierto y sobre los que no se tomaron medidas. Esa situación no debería repetirse más en ninguna ciudad.