La opinión del lector
Emprender vs opositar
N oticia de Diario de León del 14 de mayo: «Más de 400 empleados públicos cogen 15 días de vacaciones por ir en listas». Y leo los consiguientes comentarios que se hacen en la versión digital, todos ellos mostrando la estupefacción general. Mi reflexión tiene que ver con tres líneas básicas. La primera tiene que ver con la gran corriente política que ha surgido de un tiempo a esta parte para luchar contra el desempleo, emprender. Lo malo de ello es que quien nos anima son políticos y quien la ejecuta son funcionarios o personal laboral de la administración que viven de nuestros impuestos. Impuestos que sirven para mantener un gran aparato administrativo. La segunda tiene que ver con los programas electorales de los partidos. Pretendemos crear una cultura del emprendimiento, pero no se habla para nada de recortar la administración, las empresas públicas, bajar los impuestos, ser facilitadores eliminando legislación que bloquea la instalación empresarial, se habla incluso de atraer inversiones a nuestra provincia y ciudad, pero no privadas, sino públicas, supongo que para colocar ahí a sus adláteres y seguir manteniendo ese clientelismo que tan bien les ha ido a todos. Eso se llama comprar el voto. Consecuencia de todo lo anterior, la frase emprende tú primero que a mí me da la risa y el siempre inteligente consejo materno, hijo ¿Por qué no haces unas oposiciones? Que si que crear algo desde cero, algo tuyo, es muy bonito, pero porqué voy a tener una vida de mierda para dar trabajo a otros, que además les importa tres narices la marcha de tu proyecto. Por el contrario, si me quedo en la administración tendré una vida, el puesto garantizado incluso siendo personal laboral, vacaciones las debidas, asuntos propios, salarios un 30-40% por encima del mercado privado, horarios (salvo excepciones personal sanitario y policías) de trabajo más que llevaderos, falta total y absoluta de objetivos y supervisión que condicione su obtención y todo ello sin ningún resultado productivo, ni stress, por falta de ventas, por problemas de producción, ni exportación.
¿De verdad que ustedes, nosotros, queremos incentivar el emprendimiento, mientras mantenemos un paraíso en la tierra? Y de aquí mi tercera reflexión, el discurso eterno, los leoneses no tenemos la culpa, Valladolid nos roba. Aquí somos todos libres de poner en marcha nuestros proyectos, los leoneses, burgaleses, vallisoletanos, etc. Sin embargo nos hemos acostumbrado a que sean otros los que vengan a salvarnos de nuestra incapacidad e ineptitud, por supuesto utilizando el becerro de oro que es la administración, las empresas públicas y las empresas procedentes de la burbuja de subvenciones de la red clientelar de la primera, que son pan para hoy y hambre para mañana.
Trobajo del Camino, a un
paso de convertirse en ciudad
L o malo de este hecho es que se trata de un paso a nivel. Hace 56 años la nefasta organización política determinó cercenar el pueblo de Trobajo del Camino, separando e incomunicando sus barrios por medio de pasos elevados, que no han permitido el desarrollo y el crecimiento de los mismos, evitando el acercamiento al núcleo central del pueblo, convirtiendo miles de metros cuadrados en baldío donde podrían florecer parques y jardines a la vera de los edificios e industrias, que a la vez de convertir al pueblo de Trobajo en una ciudad hubiesen engrandecido y prestigiado a la Ciudad de León. Todo ello se hizo en aras de un ahorro de dinero para invertir en balística, cacerías y sueldos descomunales de los políticos. Después de más de medio siglo Trobajo sigue siendo un pueblo. (Mis felicitaciones a la ciudad de San Andrés del Rabanedo, por haber sido elegida como ejemplo para el estudio de desarrollo de las ciudades de Europa). La normativa española para determinar que un pueblo se convierta en ciudad, es que tenga los servicios adecuados y sobrepase los 10.000 habitantes (otras disposiciones europeas hablan de 2.000), pero pasará un siglo más y Trobajo seguirá siendo pueblo por no tener los servicios adecuados, aunque siga como en la actualidad siendo después de León y Ponferrada, la población con más habitantes de la provincia de León.
Todavía recuerdo con pena y nostalgia cuando hace 64 años Trobajo estaba a punto de convertirse en ciudad, y los chavales íbamos en línea recta y sin obstáculos andando (para ahorrarnos los 50 céntimos del autobús, y es que dos pesetas eran muchas pesetas), a la escuela a León. Hoy no puedo hacerlo por el maldito muro que nos han puesto para cruzar las vía, no tengo fuerzas para subir la pasarela y no quiero aumento de mi pensión, quiero calidad de vida. Excepto un partido que lo ha hecho persistentemente por escrito y convocando manifestaciones al respecto, no he visto ni oído a los demás reivindicar con la fuerza necesaria el soterramiento del tren en San Andrés.