Diario de León
Publicado por
ALFONSO GARCÍA
León

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S arah Escarpizo Lorenzana Couto (1878-1954). Seguramente este nombre dirá muy poco a la mayoría. Su trayectoria pasó incluso desapercibida para su villa natal, la gallega Cangas, que ahora, sin embargo, la reivindica después de una gran labor de recopilación de su vida y obra, con proyección internacional, y la hacen protagonista de uno de los libros de la colección Antoloxías de soños . Es verdad que la trayectoria vital de esta interesante mujer tiene cierto halo de misterio: no han podido concretar ni el lugar ni la casa en que nació. Perdidas las pistas de su peripecia humana en 1949 —fecha de publicación de su último libro, Mientras la lluvia canta , en Madrid—, sabemos que murió en la capital de España cinco años más tarde, aunque se desconoce dónde fue enterrada.

Sarah Escarpizo Lorenzana obtuvo el título de Maestra Superior de Instrucción Primaria a los trece años. Tres más tarde era directora de un colegio en Pontevedra. Dedicada profesionalmente a la enseñanza también en otras localidades, complementó su actividad con la escritura. La maestra escritora publicó más de treinta libros, de poesía, narrativa, y de divulgación científica para los niños del siglo XIX. Miembro de la Real Academia Galega desde 1906, dirigió revistas —firmó muchos de sus artículos con el seudónimo de «Margarita del Campo»— y colaboró en diversas y prestigiosas publicaciones españolas, europeas y americanas.

Las raíces de nuestro personaje son leonesas. Concretamente, de Otero de Escarpizo. De allí era su padre, Augusto Escarpizo. El nombre de la localidad era Otero, al que añadieron Escarpizo en homenaje al vecino de este apellido que donó tierras para construir las vías del tren. Según la necrológica aparecida en La Correspondencia Gallega (29.9.1906), Augusto Escarpizo era un verdadero hombre ilustrado, que, al margen de conocer varios idiomas, fue periodista, perito agrimensor y farmacéutico. En Pontevedra —donde se había instalado como farmacéutico, y más tarde como Oficial de la Delegación de Hacienda— fue redactor de El Alerta y dirigió el semanario La Revista. Allí mismo publicó Geografía astronómica, física y política de Pontevedra (1893).

El mismo año en que nació su hija Sarah, fruto del matrimonio con Elisa Couto Salcedo, el cepedano formaba parte de la primera Junta Local de Enseñanza de Cangas. En la última década del siglo compró una farmacia en Vigo, que atendió hasta principios de la siguiente centuria. Se trasladó entonces a Jaén como funcionario de Hacienda en la ciudad andaluza, donde murió en 1906. Recibió la Cruz de Carlos III, creada con el objetivo de «recompensar a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la Nación».

Padre e hija —«distinguida escritora»— de vida intensa. Dos personajes para la búsqueda y la puesta en valor. Para el conocimiento.

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