La opinión del lector
Los mejores
veranos del mundo
U mmmmmm! Huele a tostadas de manteca, recién hechas en la sartén y untadas con mermelada casera de ciruela; es hora de levantarse.
«Piiiiiiiii», —¡abueliiiiita, que pitan! Es agosto, y un día perfecto para montar en bici, bañarse en la piscina del Hostal, ir a comprar a donde Margarita, lavar en los lavaderos, comer con «butano», merendar con abuelita en El Barrio (también con «butano»), sacar a pasear a «la Iris» (después de bañarla con mucho champú y ponerle un jersey «en agosto»), dar de merendar a Bili y llevarlo de paseo, regar las fresas de El Pical, desgranar las vainas de guisantes (unos pocos a la cazuela y unos pocos a la barriga), cortar flores de Casimira para hacer un ramo, comer tomates recién cogidos cortados a la mitad con un poco de sal, bañarse en la piscina del jardín de la casa de mi tío Pepe Luis, ver Cristal y Verano Azul, comernos un Miko lápiz en el mesón, ir a llevar la Virgen a casa de alguna vecina, volver a montar en bici, que Lourdes nos cuente historias, cenar en la bodega, ir a por leche a casa de Evi, salir al fresco con las vecinas, dormir con Ana en casa de abuelita y quedarnos hablando hasta las tantas...
Ummmmmm! Huele a tostadas de manteca, recién hechas en la sartén y untadas con mermelada casera de ciruela, es hora de levantarse...
Dedicado a Antonia del Río Madruga, mi abuela, que hoy cumple ¡cien años! Nació en Santas Martas y allí se casó con mi abuelo Abilio; es madre de cuatro hijos, abuela de doce nietos y bisabuela de diez bisnietos. Muy querida por sus vecinos, contadora de mil historias, maestra de los recuerdos, profesional de la baraja, tejedora incansable,… Gracias abuela Antonia por la vida que nos das y por regalarnos los mejores veranos del mundo. ¡Felicidades!
Ruinas en el
centro de la ciudad
D eseo llamar la atención del Ayuntamiento de León para que tome conciencia sobre el lamentable estado de abandono que presenta la calle Conde Rebolledo, una calle tan transitada diariamente durante todo el año por peregrinos y turistas que realizan recorridos por la zona histórica de nuestra ciudad.
En dicha calle existen dos antiguos establecimientos (hoy en ruinas) que se encuentran cerrados desde hace más de diez años y su aspecto de deterioro y suciedad es lamentable, máxime teniendo en cuenta que están adosados a uno de nuestros tesoros históricos como es la muralla románica aneja al palacio del Conde Luna, uno de los monumentos más emblemáticos de nuestra ciudad.
Dichos locales deberían ser derribados de inmediato para evitar posibles desprendimientos con peligro para los peatones al tratarse de una zona, repito, muy transitada.
La eliminación de estas ruinas permitiría la prolongación de una parte de la muralla que ahora permanece oculta y acabaría con el foco de suciedad que presenta actualmente, dando un aspecto nuevo a una parte tan importante de nuestra ciudad.
Situación parecida encontramos en la calla de La Plata, donde existe un solar que acumula basura y escombros cuya descomposición produce un olor insoportable y cuya demanda de limpieza por parte de los vecinos nunca ha sido atendida. El asfaltado de dicha calle se encuentra totalmente deteriorado, a pesar de tratarse de una vía que une dos calles céntricas como son La Rua y Cascalería que, al igual que la anterior, recorren diariamente los turistas que nos visitan.
Hagamos que nuestra ciudad luzca como se merece, restaurando rincones que como los casos señalados, existen en el entorno de una zona antigua, hoy punto de encuentro para disfrutar de nuestros monumentos históricos, así como de la gastronomía de nuestra tierra.